El Hotel Lisboa fue durante décadas mucho más que un alojamiento. Era un símbolo de la Ponferrada del siglo XX, el punto de encuentro de viajeros, artistas y vecinos donde se mezclaban la hospitalidad gallega con el aire burgués de una villa en crecimiento. Hoy, más de un siglo después de su apertura, aquel espíritu vuelve a latir entre platos y conversaciones en el Restaurante 7 Sillas, heredero directo de su historia.
El Lisboa abrió sus puertas en 1917 de la mano de un emprendedor apodado “Carburo”, conocido por iluminar su joyería con candiles de carburo en la Plaza de la Encina. Su hotel se convirtió pronto en el centro social de la ciudad: por sus habitaciones pasaron médicos que atendían a pacientes, figuras del Teatro Principal, representantes comerciales e incluso turistas que llegaban en tren y eran recogidos con coche de caballos. “Era la opción preferida del visitante”, recuerdan los descendientes de la familia fundadora.
Y si su ambiente era especial, su cocina no lo era menos. La combinación de recetas tradicionales con toques de alta gastronomía, gracias a un cocinero formado en el Ritz de Madrid, dio fama al local. Platos como el lacón con grelos se convirtieron en seña de identidad, hasta el punto de que el chef Chicote se llevó una ración a Madrid. Todo bajo las estrictas normas del abuelo fundador: “ni cómicos, ni toreros, ni gente de mal vivir”, contaban los viejos clientes, aunque los futbolistas del Orense siempre fueron bienvenidos.
El Hotel Lisboa cerró a principios de los noventa, pero su historia no se borró. Hoy, en el Restaurante 7 Sillas, ubicado junto a la Plaza del Ayuntamiento, esa memoria vuelve a servirse en cada plato. Allí, los clientes pueden degustar desde un pulpo a la plancha con parmentier de patata y mojo rojo hasta zamburiñas, bao de carrillera mechada con chilimayo dulce o un hojaldre relleno de rape, mejillones y langostinos. En su carta y en su decoración, el homenaje al viejo Lisboa se percibe sin nostalgia, pero con respeto.
El 7 Sillas también mantiene una tradición de cocina diaria con su menú del día, compuesto por siete primeros y siete segundos platos, con precios que oscilan entre los 18 y los 24,50 euros, según el día. “Queremos que todo el mundo, desde un trabajador hasta un turista, pueda comer bien sin renunciar a la calidad”, explican sus responsables, que reivindican el vino del Bierzo como maridaje indispensable.
Más que un restaurante, el 7 Sillas es un pedazo de historia local servido a la mesa. Una forma de recordar que en Ponferrada las leyendas no se olvidan, se cocinan.
