Cada 23 de abril, fiesta de San Jorge, y sus fechas cercanas las gentes de San Esteban de Nogales ‘lucen’ sus mejores galas para celebrar su fiesta tradicional declarada de Interés Turístico Provincial. Trajes tradicionales, pendones, música, recreaciones y religiosidad popular en la localidad a orillas del río Eria y también a la sombra de las ruinas de uno de los monasterios más impresionantes de la provincia.
El río Eria tiene mucho que ver en esta fiesta/romería pues atravesarlo es una de las tradiciones que hacen más singular la fiesta y que, a su vez, es la perpetuación de una de las costumbres que más identificaron a nuestros pueblos: la hacendera.
Y es que la romería pide que cada año se reconstruya en hacendera ese puente de palos camino de la ermita que debe atravesar la procesión, con las imágenes a hombros de las jóvenes del pueblo, el pendón... y el reparto de avellanas al atravesar el puente.
Y si lo lleva la riada, que lo llevará, para el año que viene se vuelve a reconstruir y así se renueva la tradición de la hacendera, generalmente el sábado anterior a la marcada por los festejos, de todo tipo, que a los actos religiosos, especialmente la procesión y sus ritos alrededor de la ermita, se suman las verbenas, espectáculos diversos, entre los que se encuentra la representación de San Jorge y el dragón con correfuegos.
Pero, sobre todo, destaca la implicación de las gentes, el cuidado de las tradiciones, la espectacularidad de los vestidos tradicionales y esas señas de identidad de un lugar que cada año celebra lo que en la comarca llaman la romería del puente... el que atraviesan, pero antes lo hacen.
Y si lo lleva la riada...