El embalse del Porma ocupa el segundo lugar en importancia de la provincia de León, después del de Riaño, y comenzó a funcionar en el año 1968. Se compone de una presa de gravedad de unos 75 metros de altura sobre el cauce y es capaz de almacenar más de 300 millones de metros cúbicos de agua procedente del río del mismo nombre, que concluye en el río Esla. El embalse cumple una misión fundamental en la regulación de este río leonés y su capacidad ha contribuido a disminuir el riesgo de avenidas en las tierras situadas aguas abajo, entre ellas muchas de la provincia de Zamora.

Se le conoce además como de Vegamián debido a que la población de mayor importancia que quedó sumergida bajo sus aguas era Vegamián y está situado a pocos kilómetros de la localidad de Boñar. La presa de hormigón que lo cierra lleva el nombre del ingeniero y escritor Juan Benet, quien trabajó a lo largo de su construcción. La presa mide de largo en su parte más elevada más de 250 metros y para levantarla se emplearon alrededor de 345.000 metros cúbicos de hormigón.

Gracias a este embalse se riegan cerca de 45.000 hectáreas y en sus aguas se practican numerosos deportes náuticos. (Basado en datos basados en información de la Confederación Hidrográfica del Duero).
En estas mismas páginas han aparecido rutas por este entorno, en especial el recorrido entre Rucayo y Camposolillo, la llamada Por Valdehuesa y otra entre la Braña y esta localidad. Antes de llegar a la localidad de Valdehuesa existe una extensa pared preparada para la escalada deportiva y el comienzo de la ruta se va a ubicar en el punto de unión entre la carretera y el inicio del recorrido hacia la zona de escalada.

Hay varias rutas que siguen este recorrido, tanto hacia la zona rocosa subiendo a las cumbres del pico Grande y el de los Álamos y otra que baja hacia el pantano y vuelve por el robledal. La ruta que se ha preparado en estas páginas es más sencilla y adaptada al ritmo de los niños.

Desarrollo de la ruta
Comienza en la carretera, donde aparcan los vehículos que van hacia las zonas de escalada y el recorrido va cerca de la zona de escalada, en la misma base de la pared. Para continuar entrando en el robledal en subida buscando los caminos más apropiados y que no se encuentren afectados por las cárcavas producidas por las lluvias de este invierno.

Siempre es posible dejar el camino y tomar los numerosos senderos ya que no hay demasiado matorral en la parte de subida. El camino llega hasta una collada desde donde es posible tener momentos en los que se puede ver el pantano y las montañas del Norte, sin embargo es necesario bajar algo para encontrar lugares sin arbolado que permitan ver las montañas como el Susarón o los picos de Mampodre, la peña de Armada y demás montañas situadas al Norte del pantano.

Tras contemplar esa vista espectacular se podría bajar hasta la cercana cantera de la Cota del Campillo o a la carretera que bordea el pantano y baja hacia la presa, aunque con los niños se opta por el regreso al punto de partida.
Para ello se vuelve camino arriba para llegar a la collada, tomar el camino o senderos del bosque y bajar hasta la zona de escalada o las praderas bajo ella, llegando al principio de la ruta donde se puede dar por finalizado este recorrido tan breve y sencillo que entretiene a los más pequeños y les permite seguir jugando por la zona.