Quién dijo miedo, habiendo cocido maragato

En tres vuelcos y maridado con vinos leoneses o las singulares infusiones de La Tetera Azul, en Casa Coscolo Pedro y Eva innovan con una nueva manera de zamparse un tradicional cocido maragato. Atrévanse con la mezcla...

Susana Martín
27/01/2017
 Actualizado a 15/09/2019
Cocido maragato maridado en Casa Coscolo, en Castrillo. | DANIEL MARTÍN
Cocido maragato maridado en Casa Coscolo, en Castrillo. | DANIEL MARTÍN
Ya saben cómo va lo del cocido maragato: en tres vuelcos, y al revés. Primero las carnes (ojo, que no falten los rellenos), luego los garbancines y el repollo, y por último la sopa.

El maridaje también fue ‘maragato’: tinto de Prada, rosado de Vitalis y por último un blanco de Tilenus Pero los chicos de Casa Coscolo –Pedro, Eva y compañía– acaban de ingeniárselas para innovar un platazo de los de toda la vida, y ahora apuestan por maridar tan suculento manjar con una selección de vinos leoneses (el maridaje, también al revés, del tinto al blanco, pasando por el rosado) o, para los que no quieren beber alcohol, con infusiones de La Tetera Azul.

El objetivo de tan singular maridaje es «huir de la monotonía con una comida muy divertida».

Para los que no beben alcohol, algo diferente: infusiones bercianas de La Tetera Azul Y este jueves, un afortunado grupo de bodegueros y periodistas tuvo la oportunidad de probar ambas opciones:  el cocido, con los tres vinos y las tres infusiones; y de postre, natillas, o crema de queso con cacahuetes garrapiñados, o mousse de chocolate, o sorbete de lima.

Para abrir boca, un aperitivo de cecina con pan de cristal, acompañada del vermut Duende de Vitalis y un cóctel de Bloody Mary sin alcohol.

¿Los vinos? El tinto, un tinto mencía Palacio de Canedo, de Prada a tope; el rosado, un prieto picudo, Lágrima, de Vitalis; el blanco, el godello Tilenus blanco roble.

¿Las infusiones? Té rojo hibisco con aroma de kiwi y fresa, masala chai (té verde, canela, jenjibre, cardamomo, pimienta y clavo) y bouquet de hierbabuena y té verde.

Música de Beethoven


De fondo,  música de Beethoven, muchas risas y unos comensales bien entregados a la causa, porque la cosa se alargó y en los platos no quedó ni un trocín. Hubo intervenciones de los anfitriones, de los bodegueros y de la casa de infusiones, y muchos aplausos.

Por si fuera poco, llegaron los postres, maridados con un exquisito tostadillo leonés –a ver quién se lanza y lo recupera y comercializa, pero ya– y un roiboos con melisa y flores de azahar.

Y con estos fríos, cómo apetece un rotundo cocido maragato. El mejor, en Castrillo de los Polvazares. ¿Maridado? Quién dijo miedo...
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