Desde la Asociación Leonesa de Hostelería y la Diputación de León han querido prolongar la Semana Santa a través de uno de sus sabores más característicos. Y es que la primera edición del Concurso Provincial de Torrijas 'Reino de León' ya tiene a la docena de finalistas -seleccionados entre más de una treintena de presentados- que se batirán por alzarse con uno de los tres galardones el próximo lunes, 27 de abril, en la finca Valdemora de La Bañeza.
Lo habitual de usar expresiones como 'estar atorrijado' o 'llevar una torrija' no hace sino poner de relieve el carácter emblemático del postre. Uno que, en palabras del vicepresidente de la institución provincial y responsable de Productos de León, Roberto Aller, "es un dulce aparentemente sencillo, de orígenes humildes, pero que encierra un secreto fundamental": sus productos.
"No hay gran plato sin gran producto", añadió: "¿Qué sería la torrija leonesa sin el pan de nuestros obradores, sin la leche de nuestra ganaderías, sin la miel de nuestras montañas, sin nuestros huecos o sin el toque único de nuestros vinos". Es por eso que -apuntó- "cada torrija que se sirva estos días es un pedazo de León que ayuda a mantener viva nuestra economía, nuestros pueblos" en una especie de "homenaje a nuestra memoria, a las recetas de nuestras abuelas y a las de nuestra identidad".
Algunos detalles
El certamen nace con la intención de sustituir el antiguo concurso nacional que hasta el año pasado se realizaba en Astorga. Así lo indicó el presidente de la Asociación de Hostelería, Óscar García, que abrió la posibilidad de participar en próximas convocatorias a establecimientos hosteleros, pero también "escuelas de hostelería y cualquier profesional del sector gastronómica".
Esta primera edición cerró su plazo de recepción el domingo, día 19 de abril. Los doce seleccionados se someterán al criterio de un jurado compuesto por cuatro personas: "dos vocalías de prestigiosos cocineros, una vocalía académica y otra vocalía experta en comunicación gastronómica".
Entre los aspectos a valorar estará la "presentación o fase visual", dotada con tres puntos, en la que se "valora la disposición de los ingredientes y su atractivo". También, la "originalidad" -dos puntos-, que "implicará nuevas evalucaciones o la intepretación de recetas de toda la vida con una visión más actual". No faltará el "sabor o fase gustativa" -diez puntos-, que "comprende los parámetros relacionados con las sensaciones que produce en la boca"; ni la "impresión general" -cinco puntos-, que tendrá en cuenta "el resto de parámetros y otras características no comprendidas en los anteriores". Todas las propuestas podrán además optar a dos puntos extras si son el plato que más gusta al jurado o a uno si es su segunda opción.
De esta forma, los participantes podrán alzarse con tres diferentes premios: mejor torrija tradicional, mejor torrija innovadora y un tercero destinado a escuelas de hostelería. Los ganadores se llevarán un premio dotado con un diploma acreditativo, la grabación de un programa audiovisual de diez minutos, difusión en medios y redes sociales y 700 euros para cada categoría.