La historia que narra viaja hasta mediados del siglo XIX. «Me tiró el pasadofamiliar, de hecho el paisaje lo describo desde la memoria, pero también todo ese mundo que se adivinaba en las ruinas, en el edificio de la ferrería que hoy es el Museo y sitúo la trama en los años previos a su puesta en marcha, las historias de aquellas gentes que venían de lugares tan lejanos, para la época, como Inglaterra, para arriesgar allí su dinero y ‘empeñar’ su vida en aquella empresa», de la que nacería Hulleras de Sabero, que marcaría la vida del valle.
Era una época histórica revuelta, «que se acostaban liberales y se levantaban progresistas, con las guerras carlistas por medio... no parecía el mejor momento para arriesgar pero lo hicieron y parece que hubo iniciativas industriales en otras partes de España, con ingleses concretamente».
En la novela conviven «todas las gentes» de la época, los capitalistas y los trabajadores. «Fue un cambio muy importante, era un valle ganadero y llega una gran industria, con una maquinaria que no conocían. He querido reflejar ese inicio de la convivencia entre dos grupos que debían adaptarse unos a otros; la coyuntura de la época, con un cambio climático, también afectó a la agricultura y ganadería, se vino abajo el mercado de lanar, la mesta... y en ese momento llegó el impulso industrial».
Cree Eva Ramón Reyero que se produjo ahí un conflicto y la novela ofrece una visión bastante desconocida, «la del empuje industrial visto desde el mundo de los agricultores y ganaderos, de algunos ‘resistentes’ a la minería, entre los que estaban algunos de mis familiares, y que quedó tapado por el ruido de los industriales, y he querido retratarlo».
Una obra cercana por la que aparecen personajes como Miguel Botías, impulsor de la Sociedad Palentina de Minas, con sus avatares para conseguir socios capitalistas o la concesión de minas, como la Imponderable, El Olvido y Sucesiva.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.