Ataviadas ya las gentes, al son de la música de la banda universitaria, el entorno de Botines dio la bienvenida este viernes a la cuarta edición de la Feria Modernista. A ella llegaron las autoridades en el tren turístico de la ciudad, dispuesto igualmente para la ocasión. El calor no impidió que una multitud de leoneses y leonesas haya disfrutado de la inauguración de unas jornadas que contarán con 77 actividades y 49 expositores.
El director del museo, Raúl Fernández Sobrino, y el de la Fundación Obra Social Castilla y León (Fundos), José María Viejo, aprovecharon el momento para recordar tanto a los fallecidos por los incendios del pasado mes de agosto como al catedrático Antonio Reguera, gran divulgador de la historia del edificio fenecido hace apenas unos días. No faltaron los aplausos para todos ellos.
La cita inuagural tuvo como gran protagonista al mantenedor de este año, Néstor López. Emocionado, el cineasta agradeció a los organizadores «por considerar que un chaval de 32 años del barrio Polígono X era merecedor del título como ‘laureado del Modernismo’». En su discurso, López hizo hincapié en el poder del arte y del patrimonio. «Gaudí dijo que el arte no era otra cosa que la imitación de la naturaleza; que no sería nada sin la naturaleza», reflejó: «Entonces, creo que es de recibo reconocer con un fuerte aplauso a los compañeros y compañeras de los cuerpos de bomberos y voluntarios que han salvado la naturaleza».
Destacó el cineasta que, en su papel como matenedor, tiene «la responsabilidad de mantener los valores del Modernismo; esta corriente artística de finales del siglo XIX, cuando surgieron valores tan importantes como la libertad, la creatividad o aquello que consideramos antiacadémico». Valores, todos ellos, estrechamente relacionados con un leonés, que, además, recordó su infancia en esta tierra, cuando el edificio Botines le parecía «un castillo de Disney». «Relativamente desde hace poco se ha transformado en un lugar que es de todas y de todos», señaló, agradeciendo a los responsables de convertir «un patrimonio tan bello» en algo «que ahora pertenece a todas nosotras y nosotros».
López parafraseó de nuevo a Gaudí para apuntar que «el arte es la expresión de los sentimientos más profundos del ser humano». «El Modernismo, reflejado en Botines, reflejado en Gaudí, es humanidad, sentimiento y naturaleza», añadió: «Gaudí invitaba a todos los niños de León a mirar más allá, a tener inquietud, a querer saber... Y se me ocurren pocas cosas más hermosas que enseñarle a un niño la belleza del querer saber».
Antes de recibir la medalla y el diploma de manos del presidente de Fundos, Jorge Luis García Vázquez, y el director del Museo Casa Botines, el cineasta puso de relieve el «momento delicado» que ocupó el movimiento, coincidiendo con «las peores autocracias de la historia». «Cuidemos del arte y del patrimonio porque, cuando todo a nuestro alrededor nos dice que falta humanidad, es quello que nos recuerda que, ante todo, lo primero que somos es personas», zanjó: «Cuidemos del arte y del patrimonio porque es lo que hace que muchas generaciones de niños aprendar a mirar más allá de lo evidente». Y es que, en palabras de José María Viejo, «el Modernismo nos recuerda que la vida es demasiado corta para vivirla con monotonía».
