Mirando al cielo: La Luna

Es el único satélite natural de la Tierra y, entre 1969 y 1972, recibió la visita de doce astronautas

15/07/2026
 Actualizado a 15/07/2026
La observación de la Luna es un auténtico espectáculo. | PAUL LLAMAZARES GARCÍA
La observación de la Luna es un auténtico espectáculo. | PAUL LLAMAZARES GARCÍA

Tan cerca y, a la vez, tan lejos, la Luna –el cuerpo celeste más brillante, a excepción del Sol, que podemos ver desde la Tierra– ha fascinado al ser humano desde la más remota Antigüedad.

La Luna es el único satélite natural de la Tierra, esto es, orbita alrededor de nuestro planeta –y, juntos, en torno al Sol– y el centro de masas del sistema Tierra-Luna se encuentra en el interior del planeta. Su diámetro ecuatorial es de 3474.8 km –casi la cuarta parte del de la Tierra–; su masa, alrededor del 1.2% de la terrestre; carece de atmósfera; y la gravedad en la Luna es aproximadamente seis veces menor que en la Tierra.

Se encuentra a una distancia media de 384.400 kilómetros de la Tierra, y esa ‘cercanía’ ha permitido que sea el único cuerpo celeste al margen de nuestro planeta que ha pisado el ser humano: en total, doce astronautas entre el 20 de julio de 1969 –el primero de ellos, Neil Armstromg– y el 14 de diciembre de 1972 –el último, Eugene Cernan–.

Nuestro satélite tarda, en promedio, 27 días, 7 horas y 43 minutos en completar una órbita con respecto a las estrellas (mes sidéreo), que es, además, el mismo tiempo que tarda en dar una vuelta sobre sí misma; y eso hace que siempre veamos su misma ‘cara’.

La Luna no emite luz, sino que refleja la del Sol y, por eso, en función de su posición con respecto a este y a la Tierra, veremos iluminada una porción mayor o menor del satélite, lo que da lugar a sus fases. Tarda en completar un ciclo, de una Luna nueva a la siguiente, 29 días, 12 horas y 44 minutos (mes sinódico).

A simple vista ya se aprecia que la Luna no es homogénea, con unas zonas más oscuras que otras. Pero recorrer su superficie a través del telescopio –incluso con prismáticos–, sus mares –grandes llanuras de lava–, sus cráteres –formados en su inmensa mayoría por impactos de asteroides o meteoritos–, sus montes, sus valles…, es un auténtico espectáculo. Hazme caso, amable lector, y acércate al ocular; que oportunidades no faltan… aunque solo sea por las numerosas observaciones públicas que ofrece la Asociación Leonesa de Astronomía.

Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Archivado en
Lo más leído