El historiador leonés Adrián Renilla está haciendo su tesis sobre Miguel Gutiérrez Díez Canseco (más conocido por Miguel Canseco); es decir, lleva años estudiando su figura y su trayectoria empresarial y, pese a ello, en varios momentos de la conversación explica que sigue investigando diversos aspectos aún sin esclarecer del todo pues, explica, “Canseco es el prototipo de lo que los historiadores llamamos una figura poliédrica, es decir, con numerosas caras. Al margen de los numerosos campos que tocó, empresas de diferentes sectores, la política, el deporte, y hasta la iglesia, pues construyó una en León y en ella está enterrado”.
Sobre esta poliédrica figura hablará Renilla este miércoles en el Museo de la Siderurgia y la Minería (MSM) con sede en Sabero (León), dentro de una nueva edición del seminario ‘Visionarios del carbón’ que quiere, explican desde el centro, “dar a conocer la biografía de algunas de las figuras más importantes de la minería española, caracterizadas todas ellas por su visión adelantada al tiempo en que vivieron, lo que les convirtió en pioneros en el mundo del carbón”.
-¿Dadas las características del Museo se va a centrar en la faceta de empresario minero de Miguel Canseco?
-Dado que es en el MSM habrá un apartado especial para esa faceta; pero la singular personalidad de Miguel Canseco, y la amenidad de la charla, harán que haga un repaso más variado, completo y menos tedioso.
-¿En qué campos de la industria se centró?
-Se podría decir que estuvo en todas las industrias claves en momentos clave; es decir, tenía una gran visión empresarial, eso es evidente.
-¿Y cómo comenzó desde un pequeño pueblo como Busdongo?
-Le venía un poco de tradición. Su padre, Manuel, era de una familia de arrieros, que supo ver que la llegada del ferrocarril iba a ser un problema para su oficio y supo ver el negocio de otra manera, haciendo transporte y trabajos para el ferrocarril desde Busdongo hasta los pueblos de la vertiente asturiana. Es decir, el tren le perjudicó pero él se supo reinventar, un espíritu que supo mantener su hijo y se asentaron ya en León, en la calle Ancha, donde abrieron diversos comercios. Se sabe que también tenía otra casa en la Era del Moro y, con el tiempo, se constuyó su famoso chalet en el barrio que ya llevaba su nombre, el barrio Canseco, en la llamada zona de Michaisa.

-¿Todo el barrio llevaba su nombre?
-Así es. Además del chalet, logró llevar las vías del tren hasta su finca para que fuera un apartadero para sus empresas; también levantó la iglesia del barrio, que pagó y en la que está enterrado él, su mujer, la hija de su mujer y hay un nicho vacío que era para una criada de la casa pero que finalmente no fue enterrada allí porque se había ido a vivir a otro lugar al fallecer la mujer de Canseco. Esa iglesia aún no tengo datos suficientes para saber si la donó, la vendió o cómo se produjo su cesión.
Un personaje que conoció esta finca de La Fontana, Casimiro Bodelón, la describía en un reportaje de La Nueva Crónica hace un tiempo: “Yo la conocí, se llamaba así porque tenía en el interior una fontana, una fuente. Era enorme, allí se hizo la ermita en 1975 y es la de la parroquia y también acogió a parte de las instalaciones de la Renfe. La tuvo que vender en tres partes: Una se la vendió a los Salesianos; otra es lo que ahora es el concesionario de la Ford y una tercera parte que es un gran chalet, y la parcela que dejó Elsa para hacer la ermita”.

La faceta más importante de Miguel Canseco fue, seguramente, la de empresario, “en sectores pujantes”, fundamentalmente la minería y las eléctricas. En el sector del carbón supo sortear la crisis de los años veinte, por la guerra, pues supo identificar el valor estratégico de los yacimientos carboníferos leoneses en un momento en el que la industrialización comenzaba a abrir nuevas oportunidades económicas. Su actividad estuvo vinculada a las primeras iniciativas empresariales destinadas a poner en marcha explotaciones de carbón y a favorecer el aprovechamiento industrial de este recurso. Estas iniciativas se desarrollaron en un contexto marcado por el crecimiento de la siderurgia, la expansión del transporte y la creciente demanda energética”. Con el tiempo su presencia en el sector se fue difuminando y, por ejemplo, sus minas en Valderrueda pasan a ser Minas e Industrias Leonesas”.
Dentro de su presencia en el sector eléctrico destaca como accionista de León Industrial, aquella pujante empresa que sembró la provincia de los llamados transformadores, muchos de los cuales siguen en pie.

En el campo de la política logró ser el ‘hombre fuerte’ de la dictadura de Primo de Rivera en León, con su presencia en su partido, Unión Patriótica.
Otro aspecto llamativo de su biografía es que fue el fundador del equipo de fútbol de la ciudad, la Cultural y Deportiva Leonesa. “Es cierto que fue quien fundó el equipo, en 1923; pero también hay que recordar que había un germen anterior en el apartado cultural, de 1922, el llamado Club Social y Cultural, que tiene además la revista Vida Leonesa, que logró cierta notoriedad en la época”.

Pese a todos los campos que tocó la figura del que han encuadrado en el grupo de ‘los visionarios del carbón’, Miguel Gutiérrez Díez Canseco ha ido quedando muy difuminada, con presencias ‘salvadoras’ como los aniversarios de la iglesia que levantó o en actos como el que el miércoles se celebra en el Museo de la Siderurgia y la Minería de Sabero, a las 18 h., con inscripción gratuita en el museo o en el teléfono 987 718 357.