Ubicado en el kilómetro 26 de la carretera CL-622 en la localidad leonesa de Santa María del Páramo, el establecimiento Kazurro es un merendero como los de antes: sin artificios, con alma y con platos que saben a casa. Al frente están Luis Rebollo y Rodrigo Barrera, dos chefs con amplia trayectoria que decidieron volver a sus raíces para crear algo distinto. «Queríamos ofrecer una cocina honesta, con sabor, con guisos de verdad. Lo que hemos comido toda la vida en casa de nuestras madres y abuelas», explican.
Kazurro es un espacio informal con un roque retro y divertido, con una gran terraza y una carta en la que brillan las croquetas caseras, la ensaladilla, la tortilla de patata en su punto o los guisos caseros, todo acompañado de clásicos como el clarete con gas en porrón, la Tonka (tinto de verano en jarra) o una sidra bien tirada.
Lejos de las modas gastronómicas, Kazurro ha apostado por lo auténtico: cocina honesta, servicio ágil y precios justos como pilares de su propuesta. «Queríamos apostar por el pueblo y sabíamos que, si hacíamos las cosas con cariño, la gente lo iba a notar», explican Luis y Rodri. Ese cariño se ha transformado recientemente en reconocimiento: el Solete concedido al espacio por la Guía Repsol confirma que apostar por la cocina de verdad, hecha con alma, tiene su recompensa.
El galardón llega al enclave tras apenas un año de vida, sumándose a ‘El Topo’ y ‘Terraza Hotel Camarote’ de la capital provincial como establecimientos leoneses con el citado reconocimiento.
