Hace un mes y dos días abrió la Puerta del Príncipe de Sevilla y este sábado trenzará el paseíllo en Sahagún con los toros leoneses de Valdellán. David de Miranda es un joven torero al que la COVID-19 truncó su carrera: en mayo de 2019 reventó la feria de San Isidro y el ‘taurineo’ se olvidó de él al año siguiente sin devolverle lo que se había ganado por derecho propio.
Por su salida a hombros en Sevilla le otorgaron el premio al máximo triunfador de la feria, así que llega a la provincia con la ‘hierba en la boca’ y unas inmensas ganas de seguir resonando en el ambiente taurino.
– Llega como triunfador de Sevilla, ¿en qué momento se encuentra?
– Estoy muy ilusionado, no solo por torear sino porque en Sahagún contaron conmigo antes del triunfo y es de agradecer que contasen conmigo antes de triunfar y eso me motiva mucho para entregarlo todo, aunque por supuesto venir de Sevilla me da más moral e ilusión.
– ¿Y como torero? ¿Ha alcanzado ya ese punto de madurez necesario o está en período de evolución? Últimamente se le nota con más naturalidad.
– Precisamente yo creo que una de las bases de la ilusión está en no encontrar ni alcanzar ese punto de madurez. El toreo es todo lo contrario, siempre estás en continua evolución y crecimiento y para mí esa ha sido una de las motivaciones en los momentos en los que he toreado poco. Creer en mí y ver que no tenía techo en las pocas oportunidades que tenía eran cuando intentaba expresar lo que llevo dentro. Yo tampoco sabría definirme, pero sí con la entrega vertical y la pureza, que ahí es donde encuentro la evolución y cuando noto que más transmito al público.
– ¿Se afronta igual la temporada con ese triunfo de Sevilla a las espaldas, le añade presión o, por el contrario, se la quita en cierta medida?
– Nunca puedes relajarte. Por mucho que triunfes en el toreo eso es efímero y cada tarde tenemos que empezar de cero. Ni cuando no salen las cosas eres el peor ni cuando salen eres el mejor, hay que tener siempre los pies en el suelo y confiar en uno mismo. La verdad que me enorgullece haber abierto la Puerta del Príncipe, era uno de mis sueños de cuando empecé a torear y ha sido en la segunda tarde que toreo en Sevilla. Me satisface mucho, fueron momentos de mucha felicidad porque uno lleva mucho trabajo y mucha entrega detrás persiguiendo un sueño y cuando llega y se dan las cosas pues hay que disfrutarlas.
–¿Ha notado más llamadas a raíz de ese triunfo? En 2019 triunfó en Madrid y en 2020 con la pandemia se olvidaron de lo que había hecho un año antes.
– Sí, sí he notado más. Ver que los triunfos tienen su recompensa es muy bonito. Todos sabemos que las ferias se cierran ahora con mucha antelación y sobre todo ahora en junio y julio que están pegando a Sevilla ves que no tienes cabida, pero ya en agosto y septiembre sí y si Dios quiere estaremos en Málaga, Huelva y alguna más, así que poco a poco se va estructurando la temporada.
– En Huelva va siempre muy bien colocado.
– En Huelva, en mi tierra, he tenido la suerte de compartir cartel con todas las figuras y siempre es especial. Allí he matado seis toros en solitario, mano a mano con Roca Rey… he toreado con las figuras en todos los formatos posibles y torear allí siempre es muy especial. Me ilusiona mucho llegar ahora con el triunfo de Sevilla y poder mostrar ante mis paisanos la evolución que voy teniendo.
– El cartel del sábado es, cuanto menos, interesante. ¿Cómo lo ve?
– Es un cartel muy ilusionante, el futuro de la tauromaquia pasa por toreros jóvenes. Con Román he tenido la suerte de compartir cartel varias tardes y con Ismael esta será la primera, pero sobre todo es eso, que somos toreros jóvenes, somos el futuro. Además, habrá rivalidad tanto entre nosotros como con cada uno mismo para poder triunfar y eso es muy bonito.
–Es la segunda corrida que lidiará este año de Valdellán, la primera fue en Madrid. ¿Qué sensaciones recuerda del pasado Domingo de Ramos y qué destaca en el conjunto de la ganadería?
– Ese día tuve mala suerte, solo lidié uno de Valdellán que tenía buena condición y creo que hubiese servido, pero todos sabemos cómo es Madrid y fue todo muy rápido y no tardaron en sacar el pañuelo verde, pero a mí me gustaba mucho. El segundo no era de Valdellán y pensé que duraría, pero al final en la faena de muleta se vino rápido abajo y en Madrid, que es muy exigente, necesitas un toro con movilidad para llegar al público y no la tenía.
– También la lidió en Burgos el año pasado.
–Sí, tuve la suerte de lidiarla en Burgos el año pasado. Salí con muy buenas sensaciones, uno de los toros que me tocó fue muy bueno y, además, recuerdo que los que les tocaron a mis compañeros también lo fueron. Fue una corrida muy completa.
– Es un torero que suele enfrentarse a ganaderías duras y encastadas, no precisamente comerciales. ¿Cómo se prepara uno para este tipo de corridas?
–No me gusta llamarlas dura, pero sí que es encastada. Esos encastes además en la tauromaquia actual les cuesta mucho los finales de muleta y se vienen pronto abajo. Aún así, uno se prepara con mucha ilusión porque Valdellán, que es Santa Coloma, puede salir alguno que embista y pegarle 20 ó 30 muletazos despacio, que es lo que más me ilusiona. La corrida es muy buena y seguro que saltarán toros con esas condiciones como de gatear, como decimos en este mundillo, y que a mí es un toro que me gusta mucho.