Tras el éxito de su primera edición el pasado verano, Infinity Dance Studio volvió a apostar por una experiencia única para los amantes de la danza urbana. Del 5 al 10 de julio, la escuela leonesa celebró la segunda edición de Infinity Summer Camp, un campus que reunió a más de 80 bailarines procedentes de diferentes puntos de España en un entorno privilegiado como La Galería, en la Reserva de la Biosfera de Santa Lucía de Gordón. Durante seis días, los participantes vivieron una inmersión completa en la cultura urbana, combinando formación de alto nivel, convivencia y actividades de ocio en un ambiente diseñado para crecer tanto a nivel artístico como personal.
El campus contó con un destacado equipo de profesionales, formado por profesores de Infinity Dance Studio y reconocidos referentes de la danza urbana nacional, entre ellos bailarines que han trabajado junto a artistas de primer nivel como Bad Gyal, Lola Índigo y otros nombres destacados de la escena musical actual. Los asistentes tuvieron así la oportunidad de aprender de algunos de los profesionales más activos e influyentes del panorama nacional.
Además de las clases de diferentes estilos de danza urbana, el programa incluyó talleres vinculados a la cultura hip hop y urbana, como grafiti, producción musical y otras disciplinas artísticas, ofreciendo una visión mucho más amplia del movimiento cultural que rodea a la danza.
Pero Infinity Summer Camp fue mucho más allá del aprendizaje técnico. El campus tuvo como objetivo crear una experiencia inolvidable en la que el compañerismo, la convivencia y el crecimiento personal fueran los grandes protagonistas. Excursiones, piscina, actividades al aire libre y momentos de ocio completaron una programación pensada para que los participantes disfrutaran al máximo de una semana que, para muchos, volvió a convertirse en uno de los momentos más especiales del año.
Con esta segunda edición, Infinity Dance Studio volvió a consolidar un proyecto que nació con la intención de ofrecer en León una propuesta diferente y de calidad, situando a la provincia como un punto de encuentro para bailarines de toda España y reforzando el papel de la ciudad como referente en la promoción de la danza urbana y la cultura joven.
La segunda edición volvió a superar las expectativas, dejando un balance muy positivo tanto entre los participantes como entre sus familias. El ambiente vivido durante toda la semana, la calidad de la formación y la convivencia hicieron que muchos asistentes se despidieran con ganas de repetir, mientras que numerosas familias ya trasladaron a la organización su deseo de que las próximas ediciones tengan una mayor duración. Una acogida que confirma el crecimiento de Infinity Summer Camp y el cariño con el que se ha consolidado como una cita imprescindible para quienes disfrutan de la danza urbana, creando una experiencia que dejó encantados a participantes, profesores y familias.
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