Marta Vidal: "Los vínculos humanos son la base de nuestra existencia"

Dice que, como fisioterapeuta, escucha historias apasionantes y desgarradoras. Esta leonesa que ha sido deportista de élite presenta el viernes en León su primera novela

07/04/2026
 Actualizado a 07/04/2026
Marta Vidal del Palacio ha conseguido ya varios reconocimientos en relato corto. | L.N.C.
Marta Vidal del Palacio ha conseguido ya varios reconocimientos en relato corto. | L.N.C.

El próximo viernes 10 de abril, a partir de las 19:30 horas y con entrada gratuita hasta completar aforo, se presenta en la sala Región del Instituto Leonés de Cultura la novela ‘Leyendo en casa de la señora Parks’, de la que es autora la joven leonesa Marta Vidal. Se trata, como reza el lema promocional, de «una amistad inesperada que sirve para cerrar heridas del pasado». 
 
– Vienes del deporte de alto nivel y ahora publicas tu primera novela, ‘Leyendo en casa de la señora Parks’. ¿En qué se parecen competir en una pista y enfrentarse a la página en blanco? 
– En las horas de dedicación y trabajo individual que requieren para luego ser capaz de aportar algo de valor al público. Quitando al puñado de genios que han nacido con un talento innato (tanto en el deporte como en las artes), el resto de mortales necesitamos el proceso de ensayo, error y aprendizaje para mejorar nuestra obra. En la escritura también se entrena, aprendiendo cómo transmitir emociones sin mencionarlas directamente, desarrollar personajes creíbles o formar un vínculo con el lector que le obligue o por lo menos que le invite a seguir leyendo.

– Tu trayectoria deportiva –desde León hasta Francia pasando por Málaga– ha sido intensa y exigente. ¿Cuándo aparece la escritura como necesidad real y no solo como afición? 
– En mi caso ha sido una necesidad real desde que aprendí a escribir. Por un lado como desarrollo personal en mis diarios, para entender mi mente y mis emociones; y por otro en forma de narrativa de ficción, para entender la realidad que me rodea y compartir mi visión del mundo o denunciar situaciones que me parecen injustas.

– En la novela planteas una relación entre generaciones unidas por el pasado y el duelo. ¿De dónde nace esa mirada tan íntima sobre los vínculos humanos? 
– De mi propia visión del mundo. A través de mi profesión como fisioterapeuta, escucho historias vitales apasionantes y desgarradoras a partes iguales. Los vínculos humanos son la base de nuestra existencia. El ser humano es social por naturaleza, vive en grupos y es a través del grupo, gracias a sus cualidades individuales, que se define como persona. Son nuestras experiencias y los vínculos con otros seres los que nos hacen ser como somos.

Portada de 'Leyendo en casa de la señora Parks'.
Portada de 'Leyendo en casa de la señora Parks'.

– Has vivido en distintos países y contextos, compaginando deporte, estudios y trabajo. ¿Cómo ha influido esa experiencia vital en la construcción de tus personajes? 
– Diría que el rasgo más obvio es lo internacional del elenco: desde el padre de Gabriela hasta el matrimonio de la señora Parks pasando por las raíces de Eleanor o el destino de Iván... Esta novela está formada por personajes de diferentes orígenes que bien por necesidades amorosas, laborales o personales dieron un paso al vacío para conocer diferentes culturas, salir de sus orígenes y adaptarse a otras costumbres. Algo similar a lo que he vivido yo.  

– El personaje de Gabriela se mueve entre la rutina y el descubrimiento personal. ¿Hay algo autobiográfico en ese proceso de búsqueda? 
– No me cabe ninguna duda. Quizás es mi mente de escritora, que se resiste a pensar que la vida es simplemente seguir con la rutina y nada más. Esclavos de algún modo de la cotidianidad, es el único momento en el que podemos encontrarnos a nosotros mismos. El sentido de la vida no aparece en un retiro paradisiaco en las islas caribeñas, sino en las vivencias del día a día. No se puede buscar, sino que aparece ante nosotros, así que ojos abiertos y corazón dispuesto.

– Tu carrera ha estado marcada por la disciplina y el esfuerzo. ¿Esa mentalidad te ha ayudado a terminar una novela, o escribir exige romper precisamente con esa lógica? 
– No tanto el esfuerzo, ya que una vez frente a la obra los dedos se mueven prácticamente solos sobre el teclado, pero la disciplina sí ha sido uno de los pilares fundamentales del proceso. Sentarme frente al ordenador tras un día de trabajo, entrenamiento y tareas cotidianas es un ritual, una promesa hacia mí misma. El deporte me ha enseñado que el arrepentimiento por no haberme esforzado lo suficiente duele más que la disciplina de perseverar a pesar del cansancio o la pereza.

– Llegas al mundo literario con varios reconocimientos previos en relato corto. ¿Qué ha cambiado en ti –como autora– al dar el salto a la novela? 
– ¡Eso supongo que tengan que decirlo mis lectores! Espero que nada. Las narraciones en sí cambian, ya que los relatos cortos necesitan precisión, una elección delicada de las palabras debido al límite impuesto en la longitud del texto; en cambio, la novela se basa en el deleite, en la recreación de los momentos intensos para exprimir cada detalle. A pesar de estas diferencias, sigo escribiendo historias centradas en las emociones humanas, en la diversidad y el amor. 

– Presentas el libro en León, tu ciudad. ¿Qué significa este regreso como escritora después de haber salido tan joven para competir y formarte fuera? 
– Para mí es un privilegio cualquier ocasión en la que se me relacione con mi tierra. Soy una leonesa orgullosa de sus raíces, que promociona su región y sus gentes allá dónde va. Siempre es una suerte poder volver a casa y un orgullo recibir el cariño de la tierra que me vio nacer, la que me permitió asentar los cimientos de la persona en la que me he convertido hoy día. 

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