Este oficio de contar y fotografiar historias y gentes, te regala a veces el privilegio de conocer personajes extraordinarios, que te marcan y recuerdas. Fernando Rubio jamás ha olvidado a una mujer, que además de fotografiarla para un reportaje de la serie que se llamaba ‘Mujeres leonesas’ fue la maestra de sus hijos en Las Anejas, una visionaria de la educación, adelantada a su tiempo: Ofelia Díaz Muñiz.
Esta mujer, inolvidable para Fernando, cumple este lunes 104 años: «¡Qué ocasión para hacerle este pequeño homenaje!», argumenta. Vamos con él, además a las pocas horas del Día de la Madre... y Ofelia lo fue de ocho hijos.
Acudió Fernando a fotografiar a Ofelia en 1976 por presentarse a las elecciones para representar a los profesores de EGB y dos años más tarde para el reportaje de la citada serie ‘Mujeres Leonesas’, con Ana Cristina Seral, en la que su autodefinición lo dice casi todo: «Soy una entusiasta de la enseñanza por vocación. Disfruto con ella y me interesa desde siempre».
Recuerda nuestro Rubio aquel encuentro: «Corría el mes de noviembre de 1978. Por aquel entonces, yo recorría las calles con mi cámara al hombro para el Diario de León. Recuerdo perfectamente entrar en su casa; nos recibió el calor de una mesa camilla y el sonido de un perro que anunciaba nuestra llegada. Allí, entre fotos de sus ocho hijos, libros de psicología y su gata siamesa, Ofelia nos regaló una lección de vida que hoy, 48 años después, suena asombrosamente moderna. Mientras yo buscaba el encuadre perfecto entre los rincones de su salón, Ofelia desgranaba una filosofía educativa, que hoy llamaríamos vanguardista, a mi compañera Ana Cristina».
Les habló de algo tan novedoso entonces como la coeducación, de algo tan impensable como el fin de los deberes escolares, con un argumento cargado de lógica y experiencia: «El niño que trabaja bien a las diez de la mañana, a las ocho de la noche lo hace mal porque está cansado». Y es que aquella singular maestra «formaba personas. Defendía que a los siete años la personalidad ya está forjada y que, por tanto, el maestro de los más pequeños debía ser ‘pluralista’, entusiasta y, sobre todo, humano».
Aunque no había nacido en León echó aquí raíces y se sentía leonesa de corazón pues, argumentaba, «además de mi sentimiento leonés marido y mis hijos, todos leoneses, contribuyen a ello».
Ya hemos señalado que Fernando Rubio tuvo el privilegio de que esta ejemplar maestra lo fuera de sus hijos en Las Anejas, lo que le permitió conocerla más de cerca... y admirarla aún más. «Al rescatar aquellas fotografías del archivo para ilustrar estas líneas, siento el mismo respeto que sentí en 1978. Ofelia representa a esa generación de maestros que, con medios escasos pero una vocación inquebrantable, transformaron la educación en nuestra provincia. He añadido fotografías de Ofelia en acción, en las aulas de Las Anejas, con las que quiero expresar su entrega y dedicación a la enseñanza que yo presencié».
Y le escribe Fernando Rubio una personal dedicatoria, en este su 104 cumpleaños: «Querida Ofelia: Hace casi medio siglo, en aquel noviembre de 1978, tuve la suerte de entrar en su casa como reportero para capturar con mi cámara la esencia de una mujer que ya entonces era un referente de vanguardia. Recuerdo el calor de su salón, su palabra fluida y esa pasión contagiosa por la enseñanza que quedó impresa en mis negativos.
Sin embargo, gozo de un privilegio mayor que el de ser su cronista: el de ser padre de alumnos que crecieron bajo su estela. Hoy, al ver aquellas fotografías de juventud y celebrar sus 104 años, no solo veo a la brillante maestra pluralista que entrevisté para el periódico; veo a la mujer humana y valiente que ayudó a formar a mis hijos y a tantas generaciones de leoneses.
Aquel fotógrafo que buscaba su mejor perfil en la mesa camilla, en la mecedora y en el aula, le da hoy las gracias, de corazón, como padre y como amigo. Gracias por no perder nunca el entusiasmo y por recordarnos que la educación es, ante todo, un acto de amor.
"Feliz 104 aniversario".