No le han olvidado en las fiestas de cualquier pueblo perdido pues le gustaba ir a las más alejadas y de pueblos pequeños. Nunca faltaba su mano para todo lo que hubiera que organizar en su Taranilla natal.
Y, llegado el invierno, a estudiar, que era su oficio.
Con el tiempo, y sus méritos, su destino laboral se liga a esos lugares con tanta leyenda y glamour, las embajadas.
- ¿Y qué pides?
- África. En la embajada estuve en dos países pero prácticamente recorrí todo el continente.
- ¿Cómo es África desde dentro?
- Fascinante. Y diversa, no se puede hablar de África como conjunto pues sonrealidades muy diversas.
Y en una de ellas encontró una compañera de viaje, se casó, tiene dos hijos que, descubrió al ir a inscribirlos, tienen en sus venas sangre real de allí y sangre guerrera, que sumar a la de su padre, el luchador.
Pero no quiere perder las posibilidades que le ofrece su trabajo y una vez que ya conoce este continente que siempre será algo suyo ha pedido y ya tiene otro destino. Lejos.
- ¿Dónde te vas?
- Aquí al lado. A casi veinte mil kilómetros. Nos vamos a Sydney, en Australia.
- ¿Habrá leoneses allí?
- En todas partes aparecen.
Y mira para el precioso niño guerrero mientras su padre, Audemio, el de las 5 vocales, sonríe. «Estoy acostumbrado»
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