Y María, hija de un gran deportista asturiano y una leonesa de familia de luchadores –hermana del gran Juanito Hidalgo–, explica la normalidad con la que lleva la relación con estos deportistas, que asumen su situación. «Ellos tienen un problema evidente, y nosotros tenemos otros, a veces no tan palpables pero...», y relata cómo un día «puedes llegar a una mesa y encuentras a uno comiendo con los pies y haces unas risas para darle categoría de normalidad».
Rubiera estudió INEF en León y tuvo la suerte de que cuando se puso en marcha el CRE de San Andrés le encargaron sacar adelante un proyecto deportivo con mucha gente a veces reticente, pero funcionó muy bien y sigue trabajando y aportando mucho en ese ámbito de la discapacidad. Ahora está en Madrid, en la Federación Española de Deportes de Personas con Discapacidad, como coordinadora nacional de hockey en silla de ruedas eléctrica.
Y sin perder la sonrisa. Ni la ejemplaridad como deportista.
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