- No es postureo, como dicen ustedes, no hay nada fingido. Para mí es un verdadero privilegio trabajar en una residencia de ancianos, y más aún en León. Es un placer escucharles hablar, contar su vida tantas veces de mucho sacrificio, poder alimentarme de las historias que me cuentan. Muchas mañanas las dedico a la consulta y en las tardes muchas veces simplemente les escucho, les receto optimismo y alegría... algunas veces les canto una canción que, por ejemplo, se titula con su nombre. Es muy lindo ver la cara que ponen que mientras te escuchan...
Es así Ana Ibys, un torrente de fuerza y optimismo, una lectora empedernida de poesía, también escritora... Y portadora de una biografía que desde Cuba desembarcó un día en León. «El amor. Conocí allá a un leonés y nos vinimos para su pueblo, ahora estoy en León, conocí el ágora, me enamoró su gente, la generosidad que desprenden y no fallo ningún viernes».
Y les regala su poesía, sus ganas de vivir, algo de teatro, vida, color rojo...
- ¿Y no sientes nostalgia de Cuba?
- Toda. A un cubano jamás le abandona la nostalgia.
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