“León es la segunda provincia con más obras de Gaudí, pero aún no es consciente de lo que representa”

El director general de Fundos, José María Viejo, inicia el Año Gaudí en pleno proceso de renovación interior de Casa Botines, que finalizará en 2027, y con el Plan 2026 para “convertirlo en una referencia internacional”

Miriam Badiola (Ical)
04/01/2026
 Actualizado a 04/01/2026
Jose María Viejo, director general de Fundos. | CAMPILLO (ICAL)
Jose María Viejo, director general de Fundos. | CAMPILLO (ICAL)

Antonio Gaudí falleció en el mes de junio de hace exactamente cien años. Por este motivo, todos los edificios construidos por el arquitecto catalán inician con la llegada del nuevo año el denominado Año Gaudí. Entre esos edificios se encuentra el Museo Casa Botines de León, gestionado por la Fundación Obra Social Castilla y León, cuyo director general, José María Viejo, reconoce en una entrevista concedida a la Agencia Ical que, “en mil días”, Botines “pasó de ser un edificio de oficinas cerrado al museo privado más importante de Castilla y León”. Un edificio que se encuentra inmerso en pleno proceso de renovación completa, para lo que, tras finalizarse ya la restauración “inmejorable” de la fachada, en junio inaugurará una primera fase de los trabajos interiores con la apertura de tres plantas, una de ellas nunca visitable hasta la fecha, mientras que el proyecto concluirá al completo a finales de 2027, con una nueva sala de exposiciones temporales o “una gran experiencia inmersiva”, entre otras novedades. Para celebrar el Año Gaudí, Casa Botines cuenta con el Plan Gaudí 2026, que consta de cuatro líneas estratégicas, 18 programas y 55 acciones con el objetivo fundamental de “reposicionar el museo y convertirlo en una referencia internacional en su ámbito”. A pesar de todo ello y de que León sea “la segunda provincia con más obras de Gaudí después de Barcelona”, José María Viejo lamenta que “aún se es lo suficientemente conscientes de lo que representa la marca Gaudí, que requeriría de un proyecto de ciudad, de provincia y de Comunidad”. “La generosidad de Fundos para con la sociedad es incuestionable, pero el proyecto del museo y la gestión de la marca Gaudí no es algo que nos competa solo a nosotros”, añade.

Nos encontramos en la sede de la Fundación Obra Social de Castilla y León, ¿qué es y qué hace Fundos?

Es una fundación privada e independiente que se constituye como resultado de la entrada en vigor de la Ley de Fundaciones Bancaria y Cajas de Ahorros del año 2013, que da continuidad a la obra benéfica y social que desarrollaba la antigua Caja España Caja Duero y que desarrolla actividades de carácter social y cultural. A modo resumen, es una fundación privada e independiente con origen bancario y con una estructura y un diseño centrados en la sociedad de nuestro tiempo.

Este 2025 celebró su décimo aniversario, ¿qué balance hace de esta década?

Enormemente satisfactorio. Cuando se creó en 2015 nos enfrentamos a una situación que se puede describir como la gestión de un naufragio con la extinción de la Caja de Ahorros y la transferencia del negocio bancario a una entidad que es un tercero respecto a nosotros. Tampoco teníamos una visión respecto a cuál tenía que ser su misión, ni un modelo de gestión, ni de sostenibilidad económica, ni una estructura. Había un patrimonio en una situación improductiva que comprometía enormemente la viabilidad financiera de la Fundación y hoy tenemos una organización sólida, robusta, financieramente sostenible, con un proyecto vivo, que genera impacto y que contribuye de forma importante, en sus diversos ámbitos de actuación, al desarrollo social en Castilla y León.

¿Cuáles son los principales hitos que destacaría de la década de Fundos en Castilla y León?

El primero es la propia consolidación de la Fundación, seguido de la activación de algunos de los elementos patrimoniales más significativos, como el Museo Casa Botines de León o los centros culturales Fundos Fórum en Valladolid, Salamanca o Soria, así como la gestión de la colección de arte y del patrimonio documental y bibliográfico. A ello se suma la recuperación del histórico Monte de Piedad, hoy MonteCredit, una organización renovada y readaptada a los tiempos, que concede todos los años entre 12 y 14 millones de euros en crédito social, atiende a más de 15.000 familias, favorece a la inclusión financiera y que sigue combatiendo la la usura.

¿Considera que la sociedad sabe qué es Fundos y qué lleva a cabo?

No trabajamos necesariamente por la notoriedad, no nos presentamos a las elecciones ni necesitamos el reconocimiento público más allá de que el prestigio favorece nuestro impacto porque nos hace ser más influyentes. Fundos es una entidad que gestiona proyectos, no busca el reconocimiento, pero sí que queremos ser prestigiosos y ser influyentes, lo que hace que tengamos una marcada vocación hacia la excelencia profesional e intentamos ser muy eficientes en la gestión de los recursos y buscar permanentemente el impacto, que nuestros proyectos sean significativos y que generen valor. No necesitamos que Fundos sea una marca popular, sino una marca prestigiosa.

Fundos creó el pasado año el Centro Logístico de Patrimonio en San Andrés del Rabanedo, ¿en qué estado se encuentra?

Hemos concluido dos de las tres fases de las que consta la construcción del centro y la última se acometerá en el primer semestre del año, aunque ya está operativo. Se trata de un centro muy novedoso que permite integrar todas las operaciones relacionadas con el patrimonio artístico, documental y bibliográfico, que supondrá un antes y un después en la gestión de las colecciones de Fundos, que tiene mas de 13.000 piezas, de las que 8.000 de carácter etnográfico están depositadas en el Museo Etnográfico de Castellón. Hemos creado una infraestructura que permite conservar en perfectas condiciones esas colecciones, promover la investigación y la divulgación e integrar todos los trabajos de catalogación, digitalización, investigación y restauración.

El buque insignia de Fundos en León es la recuperación y musealización de Casa Botines, ¿cómo recuerda el inicio del proyecto?

La primera vez que entré fue en junio de 2016 y parecía una escena de una película apocalíptica, porque era un edificio de oficinas vacío, pero no hacía falta ser un genio para detectar que había una gran oportunidad ahí. No hemos creado el museo, sino que lo descubrimos, porque ya estaba ahí y había una historia que contar, solo hacía falta escarbar para sacarlo a la luz , y la creación del proyecto museístico nos ha hecho mayores desde el punto de vista de la madurez organizativa, pero sobre todo nos ha hecho felices, aunque también nos ha puesto a prueba, pero ver un museo con 20 profesionales, con más de 140.000 visitantes al año, con un importante reconocimiento y con una proyección internacional es un chute de adrenalina. Es un proyecto maravilloso y lo que queremos es que siga siendo útil para la sociedad, que tenga un gran impacto a nivel cultural, turístico y económico y que siga su recorrido para convertirse en un referente internacional en el ámbito de lo que representa.

¿Cómo fue el proceso desde ese momento apocalíptico hasta la actualidad?

Fue un proceso de aprendizaje y descubrimiento, porque no teníamos experiencia en la gestión museística, yo el primero, que me fui un tiempo a Barcelona para saber lo que era Gaudí y lo que podía representar. Recuerdo que el primer día que abrimos el edificio en 2017, aunque no fue Museo hasta 2019, había muchas personas que tenían interés por descubrir el edificio y su historia. Lo importante vino después, con la incorporación de los profesionales, como el director, Raúl Fernández Sobrino, el conservador jefe, Carlos Varela, nuestro gran experto en Gaudí y el resto de los profesionales, así como con las oportunidades que se han sabido aprovechar. Después llegó la creación de la exposición permanente, todas las temporales que se han sucedido a lo largo de estos años y la compra de colecciones, aunque lo fundamental ha sido la creación de un equipo de personas que tienen el corazón rendido a la devoción por el proyecto.

¿Cómo acogió León la apertura de Casa Botines?

Fue una sorpresa, un acontecimiento y algo inesperado, pero en realidad es un regalo porque era edificio muy relevante desde el punto de vista patrimonial pero muy improductivo desde el punto de vista social. Por eso lo que hicimos fue abrirlo al público, generar visitas temáticas y teatralizadas, conciertos, presentaciones de libros, exposiciones o un restaurante en el propio museo, es decir, convertirlo en un activo de la ciudad que tiene una aportación muy significativa porque agita la vida intelectual y es un activo cultural de primer orden. En menos de 1.000 días convertimos un edificio de oficinas cerrado en el museo privado más importante de Castilla y León y el que más crece.

¿De todas las actividades que se han llevado a cabo hasta la fecha, ¿cuál destacaría o recuerda con especial cariño?

Nuestra primer gran exposición, ‘La Divina Comedia en el arte’, fue fantástica, contó con préstamos muy relevantes y marcó un antes y un después en la calidad de nuestras programaciones, además de que nos permitió definir nuestra política de programación, que arranca a mediados del siglo XIX, con la llegada de Joan Homs a León, y va hasta la 1930-1940. Ha habido hitos muy importantes, como las exposiciones ‘Picasso, arte e intimidad’, ‘Sorolla y el paisaje de su época’, ‘La belleza inefable,’ que formó parte de la conmemoración oficial del centenario de James Ensor o ‘La revolución de la escultura de Rodin a Allen Jones’, que trajo a León una pieza original de Rodin. Hemos programado todos los grandes nombres de la cultura occidental, hemos promovido casi 30 exposiciones, hemos movido miles de obras de arte y hemos generado un impacto cultural económico muy significativo.

¿Se podría cifrar ese impacto económico?

A lo largo de estos años hemos gestionado en inversión social más de diez millones de euros de forma directa en presupuestos y solo en el Plan Gaudí 2026 estamos invirtiendo cinco millones y medio de euros, por lo que es muy difícil encontrar un precedente similar de una inversión tan alta desde la iniciativa estrictamente privada. No me gusta especular con las cifras, pero el impacto es muy significativo, porque solo el Museo tiene 20 puestos de trabajo directos, más los puestos de trabajo indirectos y cuenta con 140.000 visitantes y decenas de proveedores. También está la propia creación de la sede de Fundos, para la que recuperamos un local emblemático del centro de la ciudad que llevaba muchísimos años sin uso.

Desde su llegada no han parado de tratar de mejorar el edificio. Este mismo año se finalizó la restauración de la fachada, ¿está satisfecho con el resultado?

El resultado es inmejorable. Hemos atendido las patologías que tenían los elementos exteriores, como la piedra, la madera, la forja o el cristal y las solucionamos estabilizando completamente el edificio. También implementamos un tema de digitalización que permite al edificio estar permanentemente monitorizado y, sobre todo, hemos recuperado su fisonomía primigenia, tal cual lo concibió y construyó Gaudí. Este proceso nos ha permitido conocer mucho mejor el edificio a través de los estudios, de los análisis petrológicos o arqueológicos y todo lo que representa el estudio de la fisonomía exterior. El resultado está a la vista de todos, pero yo creo que se ha hecho un gran trabajo para tener un edificio luminoso, resplandeciente y sano.

En estos momentos se encuentran inmersos en la renovación interior del edificio. ¿En qué consiste y cuándo podrá conocerse?

La renovación interior del museo busca dotar a la infraestructura de las condiciones óptimas para el uso actual, porque el edificio tenía un uso de oficinas, por lo que la instalación climática, la eléctrica o la lumínica no eran las adecuadas, así que se subsanarán las deficiencias y se generarán las condiciones óptimas para la conservación de las colecciones y para el confort de los visitantes y los trabajadores. También se rediseñará completamente el discurso museístico para ofrecer un discurso más coherente con el tema del museo y se incorporarán las colecciones que hemos ido adquiriendo para reforzar la exposición permanente, con más de 80 piezas originales de edificios de Gaudí y la recuperación del mobiliario original del edificio. Se dotará a la exposición permanente de una mayor solvencia, una mayor profundidad y una mayor coherencia con el fin último del museo, que es explicar qué es el edificio, cómo se construye y quién era Gaudí.

La primera fase de estos trabajos finalizará en el mes de junio, ¿cómo será la Casa Botines que se podrá visitar entonces?

Será un museo distinto y mejor y abriremos tres plantas totalmente remodeladas. En este momento hay dos plantas remodeladas, una de ellas, la noble, que nunca ha sido visitable y que es muy relevante porque es la que tiene los mejores acabados, las mejores hechuras, los techos más altos y una ornamentación peculiar, por lo que se recreará completamente su fisonomía. Los patios serán visitables y se verán nuevas colecciones y un nuevo discurso que explica la historia del edificio, el proceso constructivo, sus peculiaridades, los distintos planos de significado simbólico y también la parte que se dedica a la figura y la obra Gaudí, con un número importantísimo de piezas originales de otros edificios. Será un museo mucho más potente, mucho más confortable para el visitante y mucho más impactante desde el punto de vista de la museografía gracias al proyecto de Jesús Moreno y Asociados, el museógrafo de cabecera del Museo del Prado y uno de los mejores de Europa.

¿Qué quedará por ejecutar después de junio?

El edificio tiene siete plantas. En junio abriremos esas dos plantas que están encapsuladas y la remodelación completa de la planta baja que quedará convertida en un gran ágora, pero todavía nos quedará por intervenir en cuatro más. La planta segunda albergará la nueva sala de exposiciones temporales, que gana más de 200 metros cuadrados, y la tercera contará con zonas públicas como biblioteca, aula, sala de mediación cultural y otros servicios. El sotabanco será una gran experiencia inmersiva de todo lo aprendido a lo largo de la exposición permanente y también introduciremos cambios en el semisótano para mejorar la infraestructura de la sala cultural. El proceso es una renovación completa de la infraestructura del edificio, de la museografía y del propio discurso.

¿Cuándo estarán finalizadas al completo las actuaciones? 

Al final del año 2027. Lo más complejo desde el punto de vista museístico es lo que estamos haciendo ahora, que es lo que se abrirá en junio, y el resto se acometerá a lo largo de año y medio. El museo nunca se cierra y eso ralentiza los trabajos, porque determinadas operaciones de obra civil se tienen que hacer fuera del horario de apertura para evitar que el visitante sufra las consecuencias, aunque hemos diseñado un sistema que permite simultanear las tareas de remodelación con la actividad museística.

Todas estas intervenciones forman parte del Plan Gaudí 2026, ¿en qué consiste y cuál es su objetivo?

El Plan Gaudi 2026 consta de cuatro líneas estratégicas, 18 programas y 55 acciones de todo tipo, desde las relacionadas con la restauración y la conservación del patrimonio hasta la compra de colecciones o la participación activa en redes en redes profesionales, para reposicionar el museo y convertirlo en una referencia internacional en su ámbito. Entre estas acciones, editaremos junto con la Universidad de León las actas ‘Gaudí, luz, naturaleza y geometría’, que constará de dos volúmenes, reforzaremos la programación del museo y mantendremos iniciativas que pretenden conectar el museo con el entorno, como la Feria Modernista, el día de San Jorge, el Día Europeo de la Música o el cumpleaños de Gaudí. Es un proyecto muy ambicioso cuyo objetivo fundamental es pasar de un museo local a un museo global internacional.

Este 2026 también es el año en el que se conmemora el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, ¿qué tiene Fundos preparado para celebrarlo?

Tenemos un programa muy ambicioso de actividades, con cuatro grandes exposiciones temporales, ‘Gaudí y el trencadís’, una sobre Gaudí y la ciudad moderna, otra sobre la restauración del edificio que se produjo en los años 90 y que obtuvo el premio Europa Nostra, y la segunda edición del programa ‘Hilos Cruzados’, la convocatoria internacional bianual que el museo lanza para establecer un diálogo entre los creadores contemporáneos y la obra de Gaudí, que contará con Patricia Azcárate y ‘Poética Fluxus’, que rinde homenaje al origen del comercio textil del edificio en una intervención que conecta Gaudí con la cultura mediterránea.

¿Contarán con la colaboración de diferentes administraciones para esta conmemoración?

Hemos sustanciado una colaboración con la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla León y con el resto de las administraciones estamos a la espera de que concreten su aportación. Somos una fundación privada que se nutre de sus recursos y la generosidad de Fundos para con la sociedad creo es incuestionable, pero el proyecto del museo y la gestión de la marca Gaudí no es algo que nos competa solo a nosotros. En Cataluña realmente se va a vivir como un gran acontecimiento y quizás aquí tenemos que avanzar en la comprensión de lo que representa el alcance de una marca internacional como Gaudí, cuyos edificios reciben en el cómputo global 18 millones de visitantes, pero eso no es solo trabajo de Fundos, ni de Casa Botines. León es la segunda provincia con más obras de Gaudí después de Barcelona, pero aún no somos lo suficientemente conscientes de lo que representa la marca Gaudí, que requeriría de un proyecto de ciudad, de provincia y de Comunidad.

Siempre ha existido cierta reticencia hacia los proyectos de Gaudí fuera de Cataluña, ¿ha pasado ya página esa creencia?

Es un paradigma ya superado y en ningún caso se habla ya de las obras de Cataluña o de las de fuera de Cataluña, como tampoco se habla de las obras mayores o de las obras menores, sino que se habla del patrimonio Gaudí con una visión integradora, porque no concebía de forma aislada sus obras. En este momento hay una un clima de enorme cordialidad y cooperación y hace unos meses los cuatro edificios que no están en Cataluña nos incorporamos al Consejo Gaudí. Además, todos juntos participamos en la apertura del año Gaudí en las localidades de Reus y Riudoms, donde Gaudí desarrolló su infancia, en una escena inédita, y el 6 de febrero se presentará en la Sagrada Familia la alianza ‘El camino de Gaudí’, que une a los tres edificios del noroeste que están en caminos jacobeos.

¿En qué estado se encuentra la ampliación por parte de la Unesco de la declaración de Patrimonio de la Humanidad para todos los edificios de Gaudí?

Administrativamente es un proceso muy complejo y está en trámites. Nosotros estamos haciendo los deberes y desarrollando el plan director que es necesario y la Cátedra Gaudí hace lo propio con sus gestiones, que además tiene un cien por cien de porcentaje de éxito con la primera inscripción en los 80 y la ampliación en los 2000. Es algo que no podemos garantizar, porque depende de la Unesco, pero sí podemos garantizar que cuando el expediente se presente estará en las mejores condiciones posibles. La moratoria que impide a algunos países, como España, promover nuevas inscripciones, pero sí ampliaciones es una oportunidad para nosotros y también juega a favor que Gaudí es una marca muy internacional que cuenta con el gran predicamento y con las simpatías de muchos países del mundo.

Este año es el centenario de la muerte de Gaudí y se finaliza el Plan Gaudí 2026, pero ¿por dónde pasará el futuro Casa Botines?

El futuro pasa por mantener el nivel en las programaciones, la excelencia profesional y la búsqueda permanente de la utilidad pública, porque los museos están para servir a la sociedad y para seguir siendo útiles necesitan seguir siendo competitivos y entender que su misión no se puede concebir de forma aislada, sino que están conectados a una realidad y a un entorno. Yo auguro grandes tiempos para León desde el punto de vista cultural y turístico y tiene una gran oportunidad para encontrar en la cultura un cauce de crecimiento y de transformación, por lo que debe aprovecharla. Nosotros seguiremos siendo útiles y cada vez más competitivos como institución museística.

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