Será a finales de este año o a comienzos del que viene cuando la construcción del Centro Arqueológico de Lancia llegue definitivamente a su término. Así lo indicaron este miércoles los miembros de la Diputación de León, cuando se cumplía algo más de un año desde el reinicio de los trabajos. Las obras se retomaron el 15 de mayo de 2025, tras una paralización que se debió a la detección de yacimientos en el lugar donde, originalmente, iban a ser erigidos los tres edificios.
El presidente de la institución provincial, Gerardo Álvarez Courel, y el diputado de Cultura, Arte y Patrimonio, Emilio Martínez Morán, se dieron cita con los trabajadores de la empresa Coysa, liderada por Santiago Sánchez, y el responsable del proyecto ganador del concurso público, Gonzalo Pardo, del estudio de arquitectura Gon Architects. En sus palabras, el objetivo primordial de la propuesta, bautizada, es "poner en valor el paisaje de Lancia y, sobre todo, del yacimiento".
"En realidad, lo que el proyecto busca es desaparecer", añadió el arquitecto, al frente del proyecto bautizado ‘Piedra y tierra’. Y es que, una de las grandes particularidades del mismo tiene que ver con su material de construcción: la tierra del propio medio ha sido reconvertida en bloques compactos que son usados para construir los muros. "Esa condición camaleónica que tiene el edificio es gracias, en parte, al estrato existente y ese va a ser uno de los grandes hitos", explicó.
A esa particularidad se suman otras, como la intención de sus responsables de recuperar un recorrido pedagógico a través de la implantación de árboles y especies vegetales existentes en la época asturromana. "El visitante va a poder encontrar de primera mano una especie de conocimiento; un recorrido cultural a través de la vegetación", terminó por decir Pardo: "Vais a ver tres construcciones, pero el espacio existente entre ellas va a ser tanto o más importante que los tres edificios".
El emplazamiento y los edificios
El director de las excavaciones del yacimiento de Villasabariego y técnico de patrimonio del Instituto Leonés de Cultura, Jesús Celis, quiso hacer hincapié en otro hecho reseñable: "En otros lugares, no es común que los centros de interpretación se encuentren ubicados en el propio yacimiento". De esta forma, el emplazamiento confiere al entorno un carácter distintivo, aunque sin estar exento de inconvenientes. "Elegimos una zona en la que había pocas posibilidades de que aparecieran restos arqueológicos, pero, al estar dentro del yacimiento, evidentemente han aparecido algunos", indicó Celis: "El impacto se ha tenido que minimizar con cierres preventivos de aquellos restos que tuvieran mayor interés; es decir, aquí no se ha destruido ningún resto arqueológico, sino que los pocos que han aparecido se encuentran debajo de estos edificios".
Con las primeras paredes ya levantadas en el edificio inicial, que funcionará como lugar de recepción y cafetería, desde el ILC ya se encuentran terminando el plan museológico. Así, la segunda construcción servirá como centro de interpretación, contando con su propia colección arqueológica. La tercera, la más grande, hará las veces de centro de investigación y estará dotada de un espacio disponible para actividades complementarias como, por ejemplo, exposiciones temporales. Todo ello contribuirá a la creación de un entorno cuyo yacimiento quiere convertirse en "un referente nacional para investigadores y arqueólogos de todas las partes del mundo".