Esta obra habla de "sueños, de magia, de la evolución del ser humano y sobre todo habla del amor verdadero representado en un beso eterno", en palabras del director de LaMov, Víctor Jiménez, para quien en la coreografía "se hace un gran trabajo de puntas que gustará a los amantes del ballet clásico, recurriendo para la secuencia de la boda de Aurora a un paso a dos, tal y como fuera coreografiado hace más de cien años por Marius Petipa", sin que ello signifique que LaMov renuncie esta vez a la contemporaneidad de su lenguaje de expresión.
Mención aparte merece el trabajo de escenografía y vídeo de Ángel Haro y Carlos Belmonte para ‘La bella durmiente’, que se sustenta en una narración audiovisual que recorre el espectáculo como soporte ambiental de la coreografía. El agua, reconocen ambos artistas, es el leitmotiv que vertebra toda la pieza como un elemento que se adapta a los diversos ritmos y acciones que se suceden, y que sirve de vehículo para el viaje sensitivo de este hermoso cuento, creando un espacio imaginario de gran evocación.
Vinnie Prisbey y Mattia Furlán asumen los roles principales de esta función donde conviven armónicamente el clasicismo y la contemporaneidad, en su pretensión de llegar a todo tipo de públicos amantes de la danza.
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