Hilanderas de León, únicas en el mundo

Hilanderas de León es una escuela puesta en marcha en La Casona de San Feliz de Torío por Alba Rueda y María Ferrán, dos hilanderas autodidactas que acaban de cerrar su tercer curso en el que se han visto obligadas a ampliar matrícula

07/06/2026
 Actualizado a 07/06/2026
Milagros, a la izquierda, hilando con huso mientras sus compañeros, al fondo, trabajan la fibra en la Casona de San Feliz de Torío. | FERNANDO OTERO
Milagros, a la izquierda, hilando con huso mientras sus compañeros, al fondo, trabajan la fibra en la Casona de San Feliz de Torío. | FERNANDO OTERO

En un libro sobre la ‘Historia del periodismo en Asturias’ aparece una joven periodista, Alba Rueda, que curiosamente no está ante un ordenador, ni en una rueda de prensa... Alba aparece ‘catando’, que dicen en el Principado, ordeñando una vaca, que es algo que sabe y le gusta hacer.

Podía aparecer en una plaza de toros pues fue la primera cronista taurina en la tierra vecina, de la mano de alguien recordado y querido en esta tierra, ‘el maestro’ Pereletegui, que fue de alguna manera su padrino. Es decir, sabe Alba de que va esto del mundo rural.

Un detalle del trabajo
Un detalle del trabajo

Y sabe esta todoterreno del periodismo y la vida de qué va el mundo. Un día decide rehacer su vida, reencontrarse, en su camino reaparecen, en León, los caballos y se apunta a un curso en Escocia, con otra idea paralela, escribir una novela... que escribió, se llamó ‘Mujeres que aman a los caballos’, autobiográfica y, a su vez, coprotagonizada por otra de sus pasiones, los caballos. Fue un libro que recibió críticas extraordinarias y presentó entonces en León, pero ésa es otra historia, aunque sea el germen de la actual.

Beatriz atiende las explicaciones de María Ferrán, una de las profesoras
Beatriz atiende las explicaciones de María Ferrán, una de las profesoras. | FERNANDO OTERO

En aquel año en Escocia, un país, dice ella, "en el que las ovejas andan a su aire, se podría decir que caminan por las calles y van dejando mechones sueltos". Y Alba los iba recogiendo, acumulando, por curiosidad, y cuando regresó a España "algo tenía que hacer con aquella lana... despertó esa curiosidad innata que tengo para todo, el gen periodístico o personal".
 

"Curiosamente la primera obra con aquellos mechones acumulados fue un fieltro...", pero había abierto la puerta a todo un mundo que fascinó a la periodista que sabía catar, a la novelista que ama a los caballos, a la española que recogía mechones en Escocia.

Lena (derecha) hila con huso mientras Conchita y Carmen, madre e hija que vienen de Madrid, escarmenan la lana
Lena (derecha) hila con huso mientras Conchita y Carmen, madre e hija que vienen de Madrid, escarmenan la lana. | FERNANDO OTERO
  • Pero algo habría en ti, de la infancia asturiana, ovejas, rebaños...
  • Nada, cero. Pregunté a ‘mi güelo’ y me dijo que nada. Pura curiosidad

En su horizonte aparece María Ferrán, "otra como yo, e iniciamos un camino absolutamente autodidacta. Nuestra única escuela ha sido muchos kilómetros de hilo, muchos kilómetros de ese recorrido que va del vellón al hilo...".

Begoña, que llega desde el cercano Robles, trabaja en la cardadora en un contraluz de la ventana de La Casona desde donde ve San Feliz.
Begoña, que llega desde el cercano Robles, trabaja en la cardadora en un contraluz de la ventana de La Casona desde donde ve San Feliz. | FERNANDO OTERO

Acababa de nacer la idea de la Escuela de Hilanderas de León, que va por su tercer año de andadura. El último domingo de mayo se ha clausurado el tercer curso en su sede leonesa: La Casona de San Feliz de Torío, donde el municipio de Garrafe las ha acogido con los brazos abiertos y ellas están encantadas "con Miguel Flecha, el alcalde, y la gente del Ayuntamiento; que no todo el camino había sido tan fácil".

Darío maneja la cardadora mientras milagros hila con huso
Darío maneja la cardadora mientras milagros hila con huso. | FERNANDO OTERO

Además de esta ‘primera sede’, en la que llevan tres cursos, también hubo escuela el año pasado en el Ecomuseo de la Lana Merina de Salamón, y este año han extendido su ámbito a Gijón, donde también acaba de finalizar el primer curso."Bueno, finaliza lo que podíamos llamar la parte académica, un domingo al mes de enero a junio; pero ahora tienen que hacer el trabajo de ‘fin de grado’, creativo, personal, presentarlo y recibir el mandil de hilanderas... si lo merecen, que no todas lo reciben. De ahí ya pasamos al filandón final, con la gente de Folk de filandón y ahí sí sería el fin de curso".

Carmen junto a Jacobo (centro) y Darío, los dos primeros hilanderos de la escuela en los tres cursos celebrado
Carmen junto a Jacobo (centro) y Darío, los dos primeros hilanderos de la escuela en los tres cursos celebrado. | FERNANDO OTERO
  • ¿Cómo han ido estos tres cursos y las extensiones fuera de La Casona?
  • Fenomenal, la verdad. Nos ha superado, hasta el punto de que habíamos puesto como tope doce alumnos y lo hemos tenido que ampliar tanto en San Feliz, a catorce; como en Gijón, a diecisiete. Y en San Feliz este año tenemos otra feliz noticia, por primera vez se han apuntado dos chicos, Darío y Jacobo, ya no somos todo mujeres, que nos hacía mucha ilusión romper esa barrera.
  • Si nos ponemos a mirar, a sumar, ya tenéis un número de hilnderas e hilanderos considerable.
  • Te hacemos la cuenta fácil. Doce el primer año, 24 el segundo curso y 31 el tercero... pues 67 en total. Ya está bien. Creo que somos la capital española de las hilanderas.
    Seguro. No lo imaginaban cuando dieron los primeros pasos, complicados."Estuvimos dos años con el ILC dando vueltas, liando la madeja, nunca mejor dicho; finalmente nos salió un taller demostración en el Museo de los Pueblos, también hubo problemas... pero allí ocurrió algo mágico", recuerdan Alba y María. "Íbamos con tiempo, para preparar las cosas, y nos encontramos a la puerta alrededor de diez mujeres, haciendo punto, que nos dijeron:‘A nosotras nos enseñáis a hilar’. Estuvieron en el taller, más demostración que otra cosa, y se quedaron allí, nos hicieron jurar que las enseñábamos. Les dijmos que como no fueran a merendar con nosotras, otra cosa no se nos ocurría... y fueron. Yo creo que allí estuvo el origen de esta Escuela de Hilanderas de León", hoy verdaderamente pujante.
  • ¿Y en Asturias?
  • Allí nos pasó lo contrario. Desde el Museo del Pueblo de Asturias de Gijón, conocieron la escuela, y nos dijeron que teníamos que hacerlo en Gijón.
  • ¿Qué tiene un oficio en vías de extinción para que os haya enganchado de esta manera a vosotras?
  • No es el oficio. O, mejor dicho, no es solo el oficio; es, por decirlo de alguna manera, la cultura de hilar, de la lana, ligado a esa costumbre habitualmente invernal del filandón.

Y señalan Rueda y Ferrán otros aspectos fundamentales de la ‘escuela’, como las propiedades de la lana de oveja: "Biodegradable, ignífuga, antibacteriana, aislante, transpirable, de gran durabilidad y que es capaz de absorber la humedad y evitar la condensación"; sin olvidar, hoy menos que nunca, que esta "fibra natural, nuestra, de nuestros rebaños, ha sido sustituida por otras sintéticas derivadas del petróleo, con todo lo que ello supone para la economía, el medio ambiente... Es terrible haber cambiado nuestra lana por el plástico".

"Llevamos tres cursos en San Feliz, uno más en Salamón y otro en Gijón, ya son 67 alumnos que dominan un viejo oficio en peligro; con alumnos que vienen de Castellón, Madrid, Cantabria..."

Y mientras ellas hablan de su pasión de hilanderas, los catorce alumnos que tienen su última mañana de clase en San Feliz, siguen a sus tareas, preguntan mientras cardan, escarmenan, hilan, tejen... o escudriñan en los secretos de los pedales del pequeño telar que manejan y las ruecas giran sin parar.

Marifé escucha las explicaciones de una profesora Alba, con la otra, María, al fondo
Marifé escucha las explicaciones de una profesora Alba, con la otra, María, al fondo. | FERNANDO OTERO

Les ha sorprendido gratamente a las hilanderas la respuesta, en número y en interés. "Al margen de la novedad de los dos chicos, Darío y Jacobo; tenemos una alumna, Raquel, que viene desde Castellón, una vez al mes, se lo dijimos cuando llamó y no le importó, todo lo contrario; Jacobo y Carmen vienen desde Santander, aunque son de origen extremeño; onchita y Carmen de Madrid; y muchas de diversos puntos de León, de Valencia de Don Juan a la montaña, Begoña es quien lo tiene más cerca pues viene desde Robles... y en Asturias nos ocurre parecido", explica Alba, que se ha afincado en Vegas del Condado.

"Este curso, por primera vez, se han apuntados dos chicos"

Las actividades académicas señaladas y el filandón final se completan con salidas para conocer mejor la cultura de la lana, los rebaños, los pastores... "El primer año visitamos a Violeta y Goyo, menudos personajes, de los que te hacen amar el oficio y conocerlo, pudimos colaborar en rescatar unas ovejas enriscadas... A Violeta (Alegre) la hicimos la madrina de la promoción".
No podían tener madrina mejor.

  • ¿Sois únicas?
  • Que nosotras sepamos, sí.
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