El 4 de enero de 2004 fue observado a plena luz del día –hacia las 16:45 h– un superbólido de magnitud -18 –como una ‘estrella fugaz’, pero mucho más brillante que la Luna llena– desde distintos lugares de España, y también de Portugal y del sur de Francia. Desde la capital leonesa fue grabado por casualidad con una videocámara –se apreciaba cómo se fragmentaba–, y fotografiado desde las Hoces de Valdeteja y desde Santa Colomba de Curueño, lo que facilitó que la ‘Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos’ trazara rápidamente su trayectoria. El cuerpo generador del superbólido, con una masa estimada de alrededor de 750 kilos, se habría fragmentado a unos 28 kilómetros de altura.
La Asociación Leonesa de Astronomía se implicó desde el primer momento y participó en la búsqueda de meteoritos, primero en Renedo de Valderaduey (León), sin éxito; y, después, en el entorno de Villalbeto de la Peña (Palencia), tras haberse recuperado allí los primeros fragmentos. La búsqueda dio sus frutos y fueron encontrados más, tres de ellos por los leoneses. El meteorito ha sido clasificado como una condrita ordinaria L6 S4 W0.
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