Los cocineros han tomado la televisión. Las locales con estrella Michelín —que también han llegado a León para quedarse— forman parte de las conversaciones diarias. Los cocineros estrella han ocupado el lugar de otros famosos y todos los conocemos. Todo un mundo.Y en medio de esa ‘maraña’ surge un premio que pocos sabrían de su existencia, pero es un Premio Nacional, es decir, no es cosa menor. Y en ese premio mayor aparece una leonesa, Marta Campillo Martínez, que como directora de sala del DiverXo se lo ha llevado a sus vitrinas y, argumenta el jurado, lo hace porque este conocido local madrileño, que regenta el no menos estrella Dabid Muñoz, «ha ganado en elegancia y solidez». Y añade que Campillo Martínez ha logrado que la sala «siga el compás de la brillante puesta en escena de la cocina de Muñoz». Casi nada.
El citado Muñoz, que reconoce que «vi el potencial de la joven leonesa desde que vino de prácticas hace seis años» saca del desván de los elogios una sucesión de ellos que impresiona: «clase, dedicación, inteligencia, sensibilidad, elegancia, profesionalidad, sacrificio, compromiso, pasión…»;por lo que no tiene duda de que será «una de las figuras mundiales del mundo de la sala». Ha nacido una estrella.
Bien es cierto que la galardonada acumula una intensa formación en su campo después de estudiar Turismo y dirección de hoteles en Escuela Universitaria de Hotelería y Turismo de Sant Pol y hacer las prácticas en el DiverXo, de donde ya no la dejaron marchar aunque siguió formándose.
Marta Campillo es hija del recordado director de la desaparecida La Crónica de León, Óscar Campillo Madrigal, y muchos ven en ella tanto su entusiasmo como su capacidad de trabajo, aunque, a decir verdad, su padre era más de históricas tabernas que de modernos restaurantes. Más de orujo que de champán, pero todo mejora.