Los grafitis medievales que aún cuentan historias en las iglesias de León

Una investigadora de la ULE estudia estas inscripciones y dibujos como testimonios de la vida cotidiana, más allá de su consideración como simples marcas en los muros

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26/08/2026
 Actualizado a 26/08/2026
Inscripciones en la iglesia de Santiago de Peñalba. | L.N.C.
Inscripciones en la iglesia de Santiago de Peñalba. | L.N.C.

Mucho antes de los grafitis urbanos, las paredes ya servían para dejar mensajes, nombres, dibujos o símbolos. La profesora de Historia del Arte de la Universidad de León Vanessa Jimeno investiga estas huellas medievales, algunas de ellas conservadas todavía en iglesias y otros edificios de León y Castilla y León.

Uno de los ejemplos más singulares se encuentra en la iglesia de Santiago de Peñalba de Santiago, cuyos muros del coro conservan varios grafitis incisos. Entre ellos aparecen dos leones, una escena de caza y distintas figuras humanas. La ubicación de estas representaciones lleva a la investigadora a plantear que pudieron ser realizadas por los propios monjes, ya que se trata de un espacio al que únicamente ellos tenían acceso.

También en la provincia se encuentra la iglesia de San Miguel de Escalada, donde aparecen grabados los nombres de Monioni y Fructuoso en uno de los arcos del interior. Su difícil ubicación abre la posibilidad de que las inscripciones se realizaran durante la construcción del templo, antes de colocar las piedras, o aprovechando los andamios de las obras.

Estos testimonios no tenían necesariamente una finalidad artística. Según Jimeno, los grafitis medievales podían servir para dejar una marca, transmitir un mensaje o buscar protección, como ocurre con los dos nudos de Salomón grabados en una puerta de la iglesia burgalesa de San Pedro de Tejada, considerados símbolos apotropaicos.

Otros ejemplos apuntan a la señalización del carácter sagrado de determinados espacios. Es el caso de las cruces grabadas en San Miguel de Bernuy y Quintanilla de las Viñas, ambas en entornos vinculados a antiguas necrópolis.

Para la investigadora, estas pequeñas huellas permiten acercarse a aspectos de la sociedad medieval que no siempre aparecen en las grandes obras o documentos históricos y demuestran que, siglos antes del grafiti urbano contemporáneo, ya existía la necesidad de dejar constancia de haber pasado por un lugar.

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