Gaudí y el palacio que revolucionó Astorga (2ª parte)

Por José María Fernández Chimeno

18/06/2026
 Actualizado a 18/06/2026
Fábrica de chocolate de Magín Rubio (1910).
Fábrica de chocolate de Magín Rubio (1910).

«Tu pareces llamar posesiones a las cosas útiles […] a las perjudiciales yo las considero más daño que riqueza […] porque la riqueza es un bien […] Y estamos de acuerdo, Sócrates, en que nuestro razonamiento avanza, habiendo sido dicho ser riqueza las cosas útiles».
(‘Oikonomikós (Saber habitar)’, Jenofonte).

En consecuencia, saber habitar una casa es «algo útil y bueno». Así, las mismas cosas (posesiones), son por un lado riqueza para quien sabe darles un uso; pero, por otro lado, son perjudiciales para quien no sabe darles la función apropiada. Sin hablar de una causa efecto, lo cierto es que después de la construcción (y luego abandono) del Palacio Episcopal de Astorga, se desató un afán en las clases sociales astorganas, pudientes y modernas, por construirse una «casa de autor»…, y de ahí el supuesto interés, entre otros, por el Art Nouveau.

Entre quienes mejor interpretan el razonamiento de Jenofonte sobre Sócrates está Carles Riba (1893-1959), el escritor español en lengua catalana que destacó por la traducción de textos griegos. En el mismo año en el que Le Corbusier publica ‘Hacia una arquitectura’ (1923), Riba publica Records de Sócrates, donde se recoge: «También, diciendo (Sócrates) de las casas ser ellas mismas (en sí mismas) «bellas y útiles», a mí me parecía que estaba enseñando cómo se debe construir». La arquitectura de Astorga es hija de su tiempo, en una época cambiante que pasó del eclecticismo, neogoticismo, neoclasicismo... a un modernismo que duró apenas una década. Coincidiendo con el abandono de las obras del Palacio Episcopal en 1893, a mil quinientos km. de distancia, nacía en Bruselas un movimiento europeo para la renovación de las artes aplicadas que luego paso a llamarse Art Nouveau. [ver artículo en LNC, titulado: ‘Gaudí (el palacio que revolucionó Astorga) 1ª Parte’ (XX-05-26)].

Casa Granell (1910 1915).
Casa Granell (1910 1915).

«Bellas y útiles», no «bellas porque útiles». Carles Riba, en la segunda edición de ‘Records de Sócrates’ (1929), corrige la frase y dificulta algo su lectura: «Asimismo, cuando Sócrates decía de las casas que son bellas las mismas que son útiles, a mí me parecía enseñar el mejor principio de construcción». Y este precepto será el que prevalezca en la sociedad astorgana, surgida del «hombre nuevo y moderno», para «saber habitar» una vivienda a comienzos del siglo XX, cuando el modernismo está en pleno auge en Europa y se acentúa «un antiguo debate en la historia de la arquitectura con respecto a la primacía relativa de las invenciones formales y estructurales. Por un lado, están quienes ven las revoluciones importantes en el estilo como resultado directo de los nuevos materiales (la forja y el vidrio artístico como claros referentes) o métodos constructivos; por otro lado, están quienes argumentan que los cambios en la visión del mundo o en la intención estética adaptan las técnicas a sus propósitos expresivos». (‘La arquitectura moderna, desde 1900’, William J. R. Curtis).

Las condiciones económicas y culturales hicieron posible que en Astorga ocurriesen todos estos cambios, al mismo tiempo que en Madrid, Barcelona… o Chicago. Así pues, repetidas veces, en los años en torno al 1900 se escuchó el «grito vivificador de que está surgiendo un «hombre nuevo y moderno» cuyo carácter es perfectamente intuido por alguna vanguardia». (Ibidem) Un «grito» que llegó hasta la lejana Astorga de manos de Antoni Gaudí, pero un «grito» que parecía ahogarse a finales de 1893, cuando el cuatro de octubre envió su carta de dimisión. Antoni Gaudí se hallaba por esas fechas en León, redactando el documento: «No existiendo hoy la completa conformidad de miras y apreciaciones que había entre mi respetable amigo el difunto Prelado de esta Diócesis Excmo. Sr. Dr. D. Juan Bta. Grau y el que suscribe, circunstancia que considero esencial é indispensable para llevar a feliz término las obras del Palacio episcopal de esta ciudad, me veo en el caso de poner en manos de I.D. como Presidente de la Junta Diocesana, la renuncia de Arquitecto director de las mismas, para que con arreglo a las leyes vigentes, se sirva V.S. trasmitirla al Excmo. Sr. Ministro de Gracia y Justicia, a fin de que acuerde lo que estime procedente para que no sufra perjuicio la mencionada obra…». (A.D.A.).

Iglesia de San Andrésde Astorga (1897).
Iglesia de San Andrés de Astorga (1897).

En la arquitectura, la fase más creativa del Art Nouveau abarcó desde 1893 hasta 1905 aproximadamente, algo más de una década. Y si los comienzos del estilo han sido diversamente fechados, primeramente en las artes gráficas y decorativas (aunque el teórico de la arquitectura Nikolaus Pevsner afirmaba que su inicio se produjo en la década de 1880 en Inglaterra), lo cierto es que «los diseños ornamentales de Louis Sullivan Antoni Gaudí y William Burges […] y las pinturas simbólicas de Paul Gauguin y Maurice Denis» adelantan lo que estaba por venir…, y la consolidación se produjo a principios de la década de 1890, con la Casa Tassel de Víctor Horta en Bruselas (1892-1893) como referente»…, un referente que tuvo su proyección en Astorga.

«Pues qué, Cristóbulos -dijo Sócrates-, si primero te enseñó casas útiles (como las arriba mencionadas), construidas por algunos con mucho dinero, y luego por otros, con mucho menos, pero teniendo todo lo necesario, ¿creerías haberte enseñado algo sobre los trabajos de llevar una casa?». (‘Oikonomikós’, Jenofonte) Ciertamente, los empresarios astorganos aprendieron del palacio que revolucionó Astorga, dando pie a que se conserven tres edificios modernistas «bellos y útiles», y correctamente construidos por tres arquitectos de un gran nivel profesional:

La Casa Granell está próxima a una de las antigua puertas de la muralla de la ciudad, la Puerta de Rey, y fue construida entre los años 1910 y 1915 por un industrial de chocolate y las mantecadas, Liberto Granell Carro. El arquitecto Antonio Palacios Ramiro (1874-1945), autor del Palacio de las Comunicaciones (actual Ayto. de Madrid) (1918), el edificio de las Cariátides (hoy edificio Cervantes) (1911-1918) y el Círculo de Bellas Artes (1919-1926) -los tres en Madrid- dio a la casa palacete de Astorga un aire modernista. El uso del granito, por ejemplo, es una muestra de su visión innovadora, ya que introdujo un material que hasta ese momento no se utilizaba en la arquitectura urbana. Su obra se caracteriza por una combinación única de monumentalidad, eclecticismo y modernismo, lo que le permitió crear edificaciones que siguen siendo símbolos de la capital de España.

La Casa Elsa fue la sede de Eléctricas Leonesas.
La Casa Elsa fue la sede de Eléctricas Leonesas.

Por otro lado, la industria del chocolate fue muy importante en Astorga, desde mediados del siglo XIX hasta el primer tercio del XX; por ejemplo, en 1916 había 41 fabricantes, de los cuales siguen en funcionamiento cuatro. Destaca, entre todas, la modernista Fábrica de Chocolate y residencia del chocolatero astorgano D. Magín Rubio. El singular palacete fue construido en 1915 por el arquitecto Eduardo Sánchez Eznarriaga (1870-1924). Este madrileño, representante de la arquitectura ecléctica, se inició en la Barcelona modernista, y conoció toda la obra de Gaudí en la Ciudad Condal. En 1911 acometió unas reformas en el Teatro Eslava, y, tres años después, ganó el concurso para la realización de una de sus obras más representativas, el edificio del Casino Militar (1914-1916) en el número 13 de la Gran Vía de Madrid.

Para concluir, la Iglesia de San Andrés (1897) fue construida según el proyecto de Manuel Hernández Álvarez-Reyero (1864-1933). Entre 1894 y 1896, trabajó como arquitecto municipal de León, participando en el desarrollo del Ensanche de la ciudad. Este arduo trabajo le permitió convertirse en arquitecto diocesano de Astorga, donde diseñó la citada iglesia, y, en 1896 figura ya como director de obras del Palacio Episcopal de Astorga. Más adelante se instaló en Santiago de Compostela, donde ejerció como arquitecto municipal, entre 1899 y 1910, y como arquitecto diocesano de la archidiócesis de Santiago de Compostela; cargo que ocupó hasta 1914.

La transición de la arquitectura de principios del siglo XX hacia el modernismo, en gran medida corresponde a este renombrado arquitecto leonés. Un número importante de casas de la época firmadas por él muestran un estilo ecléctico. Su apuesta por el ladrillo visto, más propio de la arquitectura industrial, convierte a la iglesia del barrio de San Andrés en un edificio modernista experimental y atípico. Se trata, pues, de un edificio esbelto, cuyas torres esconden elementos decorativos inspirados por la presencia de un Gaudí «nuevo y moderno» en Astorga.

Lo más leído