Festival Juana de La Cándana de Curueño: volver a nombrar a las mujeres que sostienen nuestros pueblos

La primera edición de la iniciativa tendrá lugar los días 25 y 26 de julio como un encuentro dedicado a la cultura, el feminismo y la ruralidad en recuerdo a la Dama de Arintero

16/07/2026
 Actualizado a 16/07/2026
La programación completa del Festival Juana de La Cándana de Curueño.
La programación completa del Festival Juana de La Cándana de Curueño.

Hay nombres que pertenecen a la historia y otros que, aunque nunca aparecieron en los libros, sostuvieron el mundo con las manos. El Festival Juana nace precisamente en el lugar donde ambas historias se encuentran.

Crecí escuchando hablar de Juana de Arintero, aquella joven de nuestras montañas que, según la leyenda, vistió la armadura de su padre para combatir en la guerra. Durante mucho tiempo pensé en ella únicamente como una heroína excepcional, una mujer capaz de romper las normas de su tiempo. Sin embargo, con los años y con el feminismo, he comprendido que la verdadera grandeza de Juana no reside solo en su valentía, sino en todo lo que simboliza.

Porque detrás de la Dama de Arintero están también nuestras abuelas, nuestras madres, las vecinas que cuidaron de los hijos de otras, las que levantaron huertos y ganados, las que tejieron, curaron, enseñaron y sostuvieron los pueblos cuando parecía que nadie miraba. Mujeres que no llevaron armadura y, sin embargo, libraron cada día sus propias batallas.

Por eso el próximo 25 y 26 de julio celebraremos en La Cándana de Curueño la primera edición del Festival Juana, un encuentro dedicado a la cultura, el feminismo y la ruralidad. No nace desde la nostalgia ni desde la idealización del pasado, sino desde la convicción de que los pueblos tienen mucho que decir sobre el presente y el futuro, especialmente cuando las mujeres ocupan el centro de la conversación.

Vivimos un momento en el que hablar de feminismo desde el medio rural sigue siendo, en cierto modo, un acto de resistencia. Con demasiada frecuencia se presenta a los pueblos como espacios inmóviles, ajenos a los debates contemporáneos. Pero quienes vivimos aquí sabemos que el feminismo también habita las montañas, los calechos, las cocinas compartidas y las plazas. Sabemos que defender la igualdad pasa igualmente por defender el territorio, los cuidados y la comunidad.

El festival comenzará el sábado con la inauguración oficial y dos conversaciones fundamentales sobre la salud de las mujeres. La doctora María Concepción Hernando Román nos hablará de la necesidad de una medicina con perspectiva feminista en la charla 'Curar también es escuchar', mientras que la ginecóloga Ana Llamazares compartirá una reflexión sobre el cuerpo y la salud femenina.

Después llegará uno de los momentos más especiales: la comida compartida, ese gesto tan sencillo y tan profundamente rural de sentarnos juntas alrededor de una mesa. Por la tarde, la artista Laia Redondo dirigirá la creación colectiva del mural dedicado a la Dama de Arintero, una obra que quiere convertir la memoria en algo vivo y compartido. Cerraremos la jornada con un recital de poetas leonesas y la música de La Bandina Perroflaútica.

El domingo estará dedicado a la participación y al diálogo entre generaciones. Habrá talleres de creación de escudos inspirados en Juana, un scape room literario y una nueva ocasión para encontrarnos alrededor de la comida gracias a la foodtruck Duality. La socióloga e investigadora Giulia Constanza Talarico ofrecerá la conferencia 'Las guardianas de los territorios', en la que reflexionará sobre el ecofeminismo y el papel de las mujeres rurales en la construcción del futuro.

Además, durante todo el fin de semana contaremos con un mercadillo de mujeres emprendedoras, la participación del Club de Tejedoras del Curueño, tatuajes a cargo de Marta Sobaco y un espacio dedicado a las tiradas de cartas y las constelaciones familiares.

Quizá lo más importante de este festival no sea su programa, sino la pregunta que lo atraviesa: quiénes son hoy nuestras Juanas. Estoy convencida de que la respuesta está muy cerca. Está en las mujeres que continúan cuidando de nuestros pueblos, en las que emprenden, crean y regresan; en las que resisten la despoblación y en las que imaginan nuevas formas de habitar el territorio.

Ojalá este festival sirva para que volvamos a mirarlas. O, mejor dicho, para que nunca más dejemos de hacerlo.

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