Aunque alguien pudiera pensar que Vicente García es un reportero que se gana el sustento cubriendo información cultural se equivoca porque, como bien dice, "yo estoy a lo que me da la gana porque no tengo ningún tipo de obligación con nadie y voy a lo que realmente me gusta, que principalmente es todo lo relacionado con la poesía y el arte. En ocasiones por compromiso me acerco hasta alguna presentación de libros, pero son las menos, y las de música se las dejo a Juan Luis García", señala Vicente, que reconoce que hay días (últimamente los jueves son terribles) que han coincidido en la ciudad hasta cinco eventos a la vez y hasta para alguien con el don de la ubicuidad como Vicente García le resulta muy complicado atender a tanta oferta. La necesidad agudiza el ingenio y la crisis parece haber dinamizado aún más la actividad cultural leonesa tras la decisión de las instituciones de no seguir subvencionando la cultura. Vicente García es consciente de ello y de que otro tipo de locales, como los bares o los hoteles, han tomado el relevo a los contenedores oficiales. "Años atrás podías ver a la gente haciendo horas de pasillo en la Diputación o el Ayuntamiento para presentar sus proyectos. Desde que las instituciones cerraron el grifo la gente se lo monta más por su cuenta y de ahí que ahora sean los bares los principales receptores de esa iniciativa privada", asegura García, que cita como ejemplo la cafetería Amélie y sus celebradas tertulias literarias y veladas poéticas o una iniciativa como ‘Viernes de dolores de poesía en los bares’ que recorre el trayecto entre el centenario bar Benito en plena Plaza Mayor y El Gran Café, y que García ha querido reflejar en dos instantáneas que se exponen en la muestra ‘Andante con foto’.
De las fotos que cuelgan de las paredes del Ristán quiere destacar las de unas artistas gallegas que realizaron una performance en el Auditorio, el concierto del cantautor Albert Pla en El Gran Café o la desdibujada imagen de la poeta Eloísa Otero reflejada en el espejo. El Albéitar es otro de los lugares emblemáticos para Vicente García, en el que pudo retratar a José Martín-Granizo, fotógrafo tristemente desaparecido, o el COAL, cuya actividad, reconoce, "se frenó por causa de la crisis", donde pudo capturar a través de un ventanal la imagen del artista y arquitecto Nicolás Martínez Roa. La foto predilecta de Vicente es la que utilizó para ilustrar el cartel y que muestra una de las veladas poéticas de los ‘viernes de dolores’ en el bar Benito, una imagen que irradia una extraña luz y que describe el ambiente que se respiraba en aquel momento en la centenaria taberna. "Aunque ya está muy vista es una fotografía que aún me sigue gustando, como también la de Eloísa reflejada en el espejo".