Quien así lo explica es Marina Justel. Otro de los que observaron con claridad los restos de las explotaciones auríferas en la Valdería era Miguel Ángel Fernández Morán, el hombre que mejor conoce la naturaleza y los paisajes de aquella comarca. Los dos habían coordinado juntos el libro ‘Castrocontrigo en la memoria: Historias, tradiciones y semblanzas’. Acababa de nacer otro proyecto conjunto que, por otra parte, no era nada nuevo. "Ya en los años 80 buscábamos las murias y los restos de los trabajos de la minería romana, que era evidente que hubo en la comarca. El Eria siempre fue uno de los ríos auríferos por excelencia, las explotaciones en la Cabrera iban apareciendo, pero entre lo frondoso de los pinares y la evidencia de que esta comarca siempre ha estado deprimida...", explicaba ayer Marina Justel. Por ello, el descubrimiento después del incendio sólo fue la espita para volver al viejo proyecto, a la búsqueda del oro.
"Recorriendo el monte tras el incendio estaban allí claras las huellas de la minería romana: murias, canales..." Y la aventura no pudo empezar con mejor pie pues, recuerda Justel, "vino a vernos el investigador Javier Fernández Lozano, que es hijo del pueblo (Castrocontrigo), y nos preguntó si podría colaborar pues é ya había trabajado en esta comarca. Fue una bendición su presencia pues su aportación fue fundamental, es un gran investigador".
El propio Fernández Lozano, investigador de la Universidad de Salamanca, lo explicaba. "Nosotros (la USA) habíamos hecho una investigación con un lasser aerotransportado en la zona de la Valdería buscando nuevos yacimientos de oro y la cartografía. El incendio propició el momento más oportuno para ir sacando toda esta información, para darla a conocer, y así surgió la posibilidad de este libro que lo recoge todo".
Además del incendio otro elemento fundamental fue la posibilidad de utilizar los drones para tomar imágenes aéreas. "Nos abren nuevos caminos, y para demostrarlo antes del libro realizamos un vídeo, que colgamos en youtube, que permitía ver con claridad esto de lo que hablamos, la red de canales, los restos de los trabajos de extracción del oro, unas obras mineras en tiempo del Imperio Romano que debieron ser espectaculares pues buena parte de ellas, las de las partes bajas, se han ido destruyendo y la información que mejor se conserva es la de las partes altas, que es donde hicieron los canales, a veces abiertos sobre roca". Cree el investigador que, además, es lógica esta destrucción por "el paso del tiempo, la labranza, las obras civiles que se han ido realizando".
"La obra de ingeniería es espectacular y el volumen extraido y la superficie trabajada fueron inmensos" La información que se ha podido obtener de estas obras mineras, sobre todo con las nuevas tecnologías y la suma del trabajo de tres investigadores diferentes y complementarios. "Marina ofrece una mirada a los clásicos, a la forma de obtener el oro; Miguel Ángel es el gran conocedor de la comarca y nos aproxima a los canales y a toda la comarca, a los topónimos más interesantes para entender lo que queremos contar y yo aporto la parte científica y técnica o tecnológica. El resultado es un libro que creemos que es muy interesante para la gente de la comarca pero también para todos los que quieran entender que hay detrás de la minería aurífera en la Hispania Romana", explica Javier Fernández.
Marina Justel admite que estaban convencidos del interés del libro para mucha gente "pero no creíamos que lo fueran a comprar más allá de nuestra zona, de ahí que hiciéramos una tirada corta. Después nos sorprendió la acogida de la presentación en Castrocontrigo y más las ventas, por lo que felizmente tuvimos que meternos con la segunda edición del libro. Nos alegra mucho porque creíamos que este libro era algo que debíamos a nuestros pueblos y la acogida significa que ellos también lo han entendido así".
Además del libro, las investigaciones de la Universidad de Salamanca propiciaron un artículo en una revista internacional y recogido por la cadena Fox y muchos medios especializados. "El estudio con el lasser aerotransportado nos inducía a ver claramente capturas fluviales antrópicas, no naturales sino realizadas por los romanos, para conectar diferentes ríos y tener agua para sus explotaciones mineras. El interés histórico es que hemos visto que las obras de ingeniería son espectaculares, el volumen extraído también, el tamaño de la explotaciones es inmenso, llegando a la roca. Ellos extrajeron prácticamente todo el oro que había lo que nos hace deducir que no es cierto lo que se ha venido creyendo de que no tenían tecnología para seguir, sí la tenían, eran capaces de capturar ríos. El problema creemos que fue la rentabilidad, que el oro dejó de ser rentable y el Imperio tenía muchos frentes abiertos. Además aparecieron minas más rentables en Rumanía y Grecia y se fueron para allí, la globalización".
Los autores señalan que a este libro le han dado un contenido absolutamente divulgativo, como una historia accesible a cualquier lector pues siempre pensaron en los primeros interesados, las gentes de la Valdería. "Si alguien está interesado en los aspectos más técnicos puede acudir al artículo antes citado, en la revista Journal of Archaeological Science". Y para quienes quieran seguir día a día nuevas investigaciones o hallazgos sobre la historia minera de la Valdería tienen otros tres ‘canales’: una página web, facebook y twiter. "Todas las nuevas tecnologías al servicio de la vieja minería del oro".
Un asunto que despierta mucho interés, a la vista de la acogida que tuvo la presentación en Castrocontrigo y también ayer , en el ILC, contra viento y marea en un duro día de invierno.
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