Donde la manzanilla no pregunta, pero entiende

Cada planta, una historia

10/08/2026
 Actualizado a 10/08/2026
| MAYKA GARCÍA Y NOELIA GARCÍA
| MAYKA GARCÍA Y NOELIA GARCÍA

Fue en La Vecilla, una tarde de verano en la que el sol calentaba más de lo que prometía. Había bajado a la playa fluvial, pensando que el agua del río me espabilaría las ideas y el cuerpo. 
Y sí, espabilarme, me espabiló.

Pero también me dejó el estómago revuelto, como si el frío se me hubiera metido hasta dentro y no supiera por dónde salir.

Subí calle arriba, caminando despacio, y me paré frente a una casa que siempre me ha fascinado.
La casa de Raquel.

Pequeña, discreta, con un corredor de madera que parece hecho para contar historias en voz baja.
Raquel fue gobernanta del Hostal de San Marcos, en León.

De esas mujeres que saben cuidar sin que se note.
Amiga de mi madre desde hace muchos años, de las de verdad.

Y aunque ahora casi no la veo, su puerta siempre ha sido un refugio.
Ese día me abrió sin sorpresa, como si me esperara.

—Tienes mala cara —me dijo, sin dejarme inventar excusas.
Me hizo pasar a la cocina, que olía a limpio, a leña lejana y a cosas de antes.

Y sin preguntar más, puso agua a calentar.

—Un baño en el río y poca merienda. Eso no lo aguanta nadie.
Sirvió la manzanilla en una taza de porcelana fina, con una grietita en el borde.

De esas tazas que ya no se compran, pero se guardan.
Me la dio sin dramatismos.

Como quien entrega una manta.
Como quien sabe que hay dolores que no necesitan nombre, solo calor.

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| MAYKA GARCÍA Y NOELIA GARCÍA

Mientras bebía, pensé en todas las veces que la manzanilla me había salvado sin saberlo.

Del frío.
Del nudo.
De ese cansancio raro
que se instala en el centro del pecho.

Y me quedé allí, en silencio, escuchando cómo Raquel revolvía el cajón de los manteles, como si no quisiera que me sintiera sola.

En esa casa, como en la vida, hay personas que no preguntan. Pero entienden.

Manzanilla (Chamaemelum nobile)

Pequeña, humilde, poderosa.
Crece donde hay calma, entre huertas y veredas, y guarda en su olor todo el consuelo del mundo.

Usos tradicionales:
• Alivia el dolor de estómago y los cólicos
• Calma los nervios y ayuda a dormir
• Suaviza la piel, los ojos y las penas
• Se usa en baños, infusiones y compresas
• Es símbolo de compañía, de ternura y de hogar

En La Vecilla, la manzanilla se sirve como quien da abrigo.
Y casi siempre, hace efecto.

Receta emocional: Infusión para cuando el cuerpo pide cobijo
• 1 cucharadita de flores de manzanilla
• Agua hirviendo
• Una taza con historia
• Una casa con corredor de madera

Pon la manzanilla en la taza, vierte el agua, tapa y espera.
Bebe despacio, sin prisa, dejando que el calor te alcance donde duele.

Y si tienes suerte, que sea Raquel quien te la sirva.
O alguien que te quiera igual.

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