Donde la artemisa recuerda lo que hemos olvidado

Cada planta, una historia

03/08/2026
 Actualizado a 03/08/2026
| MAYKA GARCÍA Y NOELIA GARCÍA
| MAYKA GARCÍA Y NOELIA GARCÍA

Fue en Robles de la Valcueva.Había ido a dar una vuelta, sin prisa, para conocer un poco mejor el pueblo donde nació mi abuelo Benito.
De allí también eran mi madre y mi tía Carmen, aunque luego se trasladaron a Sopeña.
Pero algo del origen siempre llama, aunque no sepas bien a qué.

Caminaba por un sendero donde el monte empezaba a ganar espacio a la piedra, cuando la vi.
Crecía a un lado del camino, alta, fina, con esas hojas que parecen hechas para el roce.
Artemisa.

La reconocí al instante. Como si me estuviera esperando.
Me agaché. La toqué.

Y recordé lo que me contó una mujer una vez, en un taller, o quizá en una conversación al caer la tarde:
—La artemisa protege.

Abre los sueños.
Ayuda a soltar lo que una lleva apretado sin saber por qué.
La arranqué con respeto, dejando otra a su lado.
La llevé conmigo todo el paseo, como si me llevara ella a mí.

Y de pronto me vi preguntándome cosas que no sabía que tenía dentro:
cómo sería mi madre de niña en ese mismo pueblo,
si mi abuelo pisaría ese mismo camino,
si alguna vez alguien curó una fiebre con infusión de artemisa en esa casa cerrada que ya no tiene nombre en la puerta.

Hay plantas que no solo sanan el cuerpo.
También abren grietas suaves en la memoria.
Te susurran cosas que no sabías que necesitabas escuchar.
Esa noche, ya en casa, la puse a secar.
Y quemé una ramita mientras abría la ventana.

El humo olía a monte, pero también a algo más.
A raíz.
A umbral.
A mujeres que siguen guiando sin hacer ruido.
Dormí profundo.

Y soñé con mi abuelo subiendo una cuesta.
Con mi madre riéndose en una cocina con sillas bajas.

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| MAYKA GARCÍA Y NOELIA GARCÍA

Y con una voz —quizá la de Carmen— diciéndome al oído:
«Ahora ya sabes por qué viniste.»

Artemisa (Artemisia vulgaris)
Planta sagrada, intuitiva, protectora. Crece en los márgenes, en los bordes del bosque, en los caminos que parecen olvidados.

Usos tradicionales:
• Regula el ciclo menstrual y calma dolores uterinos
• Ayuda a tener sueños lúcidos y recordar lo soñado
• Se usa en baños, infusiones y sahumerios para limpiezas energéticas
• Estimula la intuición y favorece el descanso reparador

Se dice que la artemisa no crece donde no se la necesita.
Y que si aparece en tu camino, es porque tienes algo que soltar.
O algo que recordar.

Receta emocional: Sahumerio para volver a ti
• Unas ramitas secas de artemisa
• Una vela encendida
• Una foto antigua que aún te habla
• Y una pregunta en el pecho

Enciende la artemisa con cuidado.
Deja que el humo recorra el espacio, y también tu cuerpo.
Respira.
Agradece.

Y si hay algo que no entiendes, no lo fuerces.
Déjalo arder.
 

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