El Museo de Cabrera de Encinedo esconde en la memoria de sus paredes los afanes de Concha Casado para crearlo; también los de su amiga, la maestra doña Olimpia, que fue durante muchos años la altruista guía del lugar. Acoge en sus fondos, además de muchos elementos de la rica cultura tradicional de esta comarca y los aperos, las imágenes que para el museo cedió la pareja de fotógráfos que más y mejor ha trabajado en la comarca, Miguel Sánchez y Puri Lozano, con fotos que son verdaderos iconos, como la de la mujer mazando leite, premiada por el ministerio hace muchos años.
No podían faltar los dibujos de Severino y Pilar, los pintores que han recogido hasta la última casa, calle, el último paisaje. Y con ellos algunos textos emblemáticos, de autores como Julio Llamazares o el antiguo cura de la comarca y escritor, uno de los mejores conocedores de sus costumbres, tradiciones y personajes, Manuel Garrido, con otras referencias de ‘Donde las Hurdes se llaman Cabrera’.
Telares, carros y otros muchos elementos se pueden visitar en ese coqueto lugar, cargado de historia, que ha visto reabrir sus puertas con un joven estudiante de ingeniería Agrícola en Ponferrada, Diego, apasionado de esta tierra, que es la suya, enamorado de la naturaleza y desde hace un par de días el guardian de los tesoros del Museo de Encinedo. «Estamos arrancando todavía, pero hoy ya vino el autobús de una excursión».
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