Cruzo el puente de piedra y llego a León, cuyo nombre viene de “legión” y aquí estamos, una legión de lectores, de amantes de libros, en el campamento donde hay que vivir por lo menos una vez en la vida.
Romanos, visigodos, cristianos, fueron haciéndote cada vez más bella, León, más valiente, y es imposible no mirar a alguna parte para encontrarse de frente con la Historia. Para qué quiero Netflix si tengo a León, con sus episodios nacionales y su bocadillo de cecina. León, me mudo a tu lado, a tu portal. León, ya eres mi cecina.
La primera vez que vine a León sentí que podía matar dragones. Iba con una mochila, un libro y un bocadillo. Y así, con esas tres cosas, con este solo reino, caminaba sobre los adoquines como si pudiera derrotar a todos los monstruos, como si pudiera conquistar a cualquier princesa.
Con cada mordisco, con cada paso, iba viajando. Del siglo X al siglo XXI, de 1188 a 2026. Ahí estabas tú, León, hace más de mil años, enseñando la civilización con el primer parlamento, no a la España de entonces, sino a la España de hoy.
Quiero volver a aquel reino porque, puestos a hacer nacionalismos, puestos a que algunos, lejos de aquí, inventen naciones, exhibamos León, con su propia historia, su muralla, su Corte, sus soldados y sus grandes pensadores.
Soy de Osasuna, pero os prometo que mi alineación preferida es esta. Gritad conmigo “Oé” después de cada nombre. García I, Ordoño II, Ramiro II, Fernando I, Alfonso IX, Urraca Primera, Andrés Trapiello, Victoriano Crémer, Justina González, Delia Hidalgo, Luis Mateo Díez, José María Merino, Antonio Pereira, Julio Llamazares. ¡Qué es esto, León! ¡Pero si hasta el equipo de fútbol se llama Cultural!
La vida es más bonita al trasluz de las vidrieras de la catedral. Mamá, no quiero volver al colegio, pero quiero enterrarme en la colegiata de San Isidoro. A la mierda la capilla sixtina, ¡esta es nuestra capilla sixtina!
Estamos en Botines, en el centenario de Gaudí, que quiso a León como a ninguna otra porque apenas construyó fuera de Cataluña. Voy a la plaza del Grano porque viajar es bueno, pero es mejor viajar entre siglos. Qué es eso de “Guzmán el bueno” en Madrid; los guzmanes buenos son los del palacio de aquí al lado.
Es viernes, vamos a hablar de libros y vamos a comernos la vida. Vamos a bebernos la vida en el barrio romántico, en el barrio húmedo, que nada tiene que ver con la trama. Es viernes, estoy en León y ya va a ser viernes para siempre.
¡Viva el reino de León! ¡Viva la cuna del parlamentarismo! ¡Que vivan los libros! ¡Que viva la madre que os parió!