Cuando a la Residencia se le sumó el Hospital: la columna vertebral de aquella sanidad leonesa

El Hospital Princesa Sofía, dependiente de la Diputación e inaugurado en 1975, fue un complemento necesario al ya creado Virgen Blanca (en 1968) y un salto de calidad evidente

09/02/2026
 Actualizado a 09/02/2026
Imagen del Hospital Princesa Sofía de León tras su apertura en los años 70. | FERNANDO RUBIO
Imagen del Hospital Princesa Sofía de León tras su apertura en los años 70. | FERNANDO RUBIO

«En la colocación de esta primera piedra, la Diputación no inicia un camino, sino que continúa ese largo y a veces terrible caminar de la hospitalidad... Que este hospital que hoy nace esté siempre animado por un espíritu de unidad, dirigido por un equipo de hombres y mujeres fundidos en un común afán». Esta primera piedra (el 17 de junio de 1972) de la que hablaba Emiliano Alonso Sánchez Lombas, presidente de la Diputación entonces, era la del hospital bautizado con el nombre de Princesa Sofía, en los altos de Nava, y que sería inaugurado en 1975. 

Unas palabras que hablaban del pasado de ‘hospitalidad de esta tierra’ y de nuevos tiempos pues, recuerda Fernando Rubio, «este hospital se convirtió en la columna vertebral de la sanidad leonesa. Ya existía otro centro hospitalario, la Residencia Sanitaria Virgen Blanca, creado en 1968, de titularidad estatal. «Su creación ya representó un cambio de paradigma en León: fue el primer gran hospital de titularidad estatal bajo el paraguas de la Seguridad Social y propició el salto a la modernidad ya que antes de su apertura la sanidad en León dependía mayoritariamente de pequeñas clínicas privadas y de la beneficencia. La Virgen Blanca introdujo especialidades médicas y tecnología que hasta entonces no existían en la provincia; estaba destinada principalmente a los trabajadores cotizantes y sus familias, alejándose del antiguo concepto de «hospital para pobres».

La inauguración del Princesa Sofía, en 1975, contó con la presencia del ministro Fraga. | FERNANDO RUBIO
La inauguración del Princesa Sofía, en 1975, contó con la presencia del ministro Fraga. | FERNANDO RUBIO

Sin embargo, la realidad sanitaria leonesa  era complicada. «En 1972, León disponía de 2.157 camas hospitalarias, un índice de 3,6 por cada 1.000 habitantes, cifra inferior a la media nacional. Estas camas estaban distribuidas en 20 centros, de los cuales solo cinco superaban las 60 plazas». Y llegó el nuevo centro, al amparo de la Diputación que, recuerda Fernando Rubio: «Añadía 354 camas en un edificio de 7.207 metros cuadrados, con zonas verdes y aparcamientos de 51.000 metros cuadrados. Con un presupuesto de 181 millones de pesetas, el centro contaría con Servicios de Urgencia, Anatomía, Policlínica, Laboratorios, quirófanos y todas las especialidades. En definitiva, venía a sustituir y modernizar las funciones del antiguo San Antonio Abad, edificado en 1919 en los Altos de Navatejera».

Nuevos tiempos que Rubio vivió en primera persona, como fotoperiodista y como leonés. «Mis recuerdos allí van más allá de mi trabajo en el periódico, que ya de por sí fue intenso. Además de la extraordinaria profesionalidad de médicos como Antonio López Sastre (director y jefe de Traumatología) o Emilio Álvaro Iglesias (jefe de Pediatría) y otros muchos que están en mi memoria, tuve la suerte de colaborar en numerosos trabajos de fotografía y vídeo. Esto incluyó la documentación gráfica de operaciones en quirófano, reproducción de radiografías y creación de diapositivas para conferencias. Pude comprobar que era un equipo profundamente vocacional y grandes profesionales». 

La incubadora de prematuros, uno de los servicios del entonces moderno Hospital Princesa Sofía
La incubadora de prematuros, uno de los servicios del entonces moderno Hospital Princesa Sofía

En las imágenes recuerda alguno de los hitos; la citada primera piedra, la inauguración con la presencia del ministro Manuel Fraga, casado con una leonesa; después llegaría, en 1982, una de las fechas más importantes: La instalación del innovador TAC: «El primer equipo de Topografía Axial Computerizada (TAC) de León se instaló en el Princesa Sofía. Este acontecimiento marcó un antes y un después: hasta entonces, los pacientes que necesitaban este diagnóstico debían ser derivados a Madrid o Asturias, o someterse a técnicas mucho más invasivas». Sólo habían pasado siete años desde la inauguración ‘del Princesa’ y apenas tres años después de que el inventor del TAC, Godfrey Hounsfield, recibiera el Premio Nobel de Medicina. Esto demuestra que León se incorporó con relativa rapidez a la vanguardia tecnológica de la época»; completando, dice Rubio, «un rápido viaje de la primera piedra a la vanguardia.  

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