Cuando el mundo cabía en una pantalla de cine o detrás del telón de un teatro

La Nueva Crónica distribuye a partir del 19 de septiembre el libro Teatros y cines leoneses, coordinado por Jorge Martínez Montero

06/09/2026
 Actualizado a 06/09/2026
El Principal sigue formando parte de la memoria sentimental de muchos leoneses. | L.N.C.
El Principal sigue formando parte de la memoria sentimental de muchos leoneses. | L.N.C.

Hubo un tiempo en el que el mundo entero cabía en una pantalla. Los estrenos podían llegar a León meses, incluso años, después de haber iluminado las alfombras rojas de Broadway o la Gran Vía, pero la emoción esperaba intacta. Bastaban un cartel, una entrada y la oscuridad del patio de butacas para iniciar un viaje hacia lugares que la mayoría de los espectadores nunca podría conocer. Aquel tiempo, aquellas salas y todos los recuerdos que todavía permanecen asociados a ellas protagonizan el libro ‘Teatros y cines leoneses’, que se distribuirá con La Nueva Crónica a partir del próximo 19 de septiembre.

La publicación propone un recorrido por la historia cinematográfica y teatral de la provincia, pero también por la educación sentimental de varias generaciones de leoneses. Porque en aquellos cines no sólo se veían películas. Allí se descubrieron el miedo y el deseo, la risa y el llanto; se vivieron las primeras citas, se intentó entrar en sesiones prohibidas por la edad y se aprendió que, más allá de los límites de cada pueblo o ciudad, existían otros mundos posibles.

El mítico cine del Crucero fue una de las grandes ventanas a la imaginación para miles de leoneses. | L.N.C.
El mítico cine del Crucero fue una de las grandes ventanas a la imaginación para miles de leoneses. | L.N.C.

El volumen reúne aportaciones de numerosos especialistas. Jorge Martínez Montero recorre tres siglos de historia teatral en León, desde el patio de comedias hasta el Teatro Emperador, mientras que Isabel Barrionuevo Almuzara se ocupa de la llegada de las imágenes en movimiento a la capital entre 1860 y 1951. Alejandro Conty Vidal aborda el renacer del Emperador como triunfo de la sociedad civil y Miguel Ángel Varela Gorajo reconstruye las tres décadas de trayectoria del Teatro Bergidum.

El viaje se extiende por toda la provincia. Héctor M. Silveiro Fernández se adentra en el teatro romántico de Villafranca del Bierzo, el más antiguo del territorio leonés; José Cruz Vega Alonso repasa los teatros y cines de Ponferrada; Javier Revilla Casado estudia los cines leoneses como la principal arquitectura del ocio del siglo XX; Francisco M. Balado Insunza recuerda el papel de las salas en las cuencas mineras como espacios de evasión, ocio y cultura, y Antonio-Odón Alonso Ramos reconstruye la historia del cine en La Bañeza.

A ellos se suman en este libro de gran tamaño y calidad las aportaciones literarias de Ángeles Encinar y Luis Mateo Díez, que recuperan la presencia del cine en la literatura y ese particular limbo en el que permanecen las salas desaparecidas. El volumen incluye además documentos históricos, como el folleto de inauguración del Teatro Emperador de 1951, el programa de reapertura del Bergidum en 1996 y un listado de los principales teatros y cines leoneses.

La publicación será presentada el 21 de septiembre y servirá como preámbulo de un congreso dedicado a los teatros y cines leoneses que comenzará al día siguiente

El prólogo, de un servidor, lleva por título ‘La magia sin clic’ y pone palabras a esa memoria compartida. La de los carteles luminosos, las colas ante las taquillas, el sonido de las monedas en los bolsillos de los acomodadores, sus linternas indiscretas y aquellos butacones que algunos espectadores ni siquiera sabían que debían bajar antes de sentarse.

Imagen de un antiguo proyector
Imagen de un antiguo proyector

Los cines desempeñaron una función especialmente importante en los pueblos y en las cuencas mineras. Desde salas como el Cine Minero de Olleros de Sabero se podía viajar con la imaginación hacia mundos imposibles de intuir desde un medio rural marcado por la precariedad. Allí vio Julio Llamazares su primera película antes de convertir aquella experiencia en literatura en ‘Escenas de cine mudo’. También los cines leoneses aparecen en la obra de Luis Mateo Díez, José María Merino, Antonio Pereira o Juan Pedro Aparicio, demostrando hasta qué punto aquellas pantallas participaron en la construcción cultural de la provincia.

La desaparición de muchas de aquellas salas no supuso únicamente la pérdida de unos negocios dedicados a la exhibición cinematográfica. Con ellas cerraron también espacios de convivencia que marcaban el pulso de las ciudades y los pueblos. Los cines eran puntos de encuentro, elementos destacados del paisaje urbano y lugares en los que una sociedad todavía poco acostumbrada a viajar podía asomarse al exterior. Sus fachadas, sus carteleras y hasta los horarios de las sesiones formaban parte de la vida cotidiana, mientras que en su interior coincidían distintas edades y clases sociales ante una misma pantalla.

Recuperar ahora su historia permite además medir cuánto ha cambiado nuestra relación con el ocio y con las propias imágenes. Frente al consumo individual, acelerado y casi infinito de las plataformas, acudir al cine constituía una ceremonia compartida: había que elegir una película, desplazarse hasta la sala, guardar cola y aceptar que la proyección no podía detenerse ni retroceder. El libro rescata aquella forma de mirar, pero evita limitarse a la nostalgia. También reivindica el valor histórico y arquitectónico de unos edificios que ayudaron a transformar León y cuya memoria corría el riesgo de apagarse definitivamente con la última luz de sus proyectores.

El libro propone un recorrido por la historia cinematográfica y teatral de la provincia, pero también por la educación sentimental de varias generaciones de leoneses

La publicación será presentada oficialmente el 21 de septiembre en el Palacio del Conde Luna y servirá como preámbulo de un congreso dedicado a los teatros y cines leoneses que comenzará al día siguiente, 22 de septiembre. Libro y encuentro académico permitirán recuperar edificios, historias y experiencias que forman parte del patrimonio de León, aunque muchas de sus salas hayan cerrado o desaparecido.

La portada del libro que se presenta el día 21
La portada del libro que se presenta el día 21

Antes de los videoclubes, las plataformas y los catálogos infinitos, hubo un tiempo en el que escoger una película no llevaba más tiempo que verla. La magia no estaba al alcance de un clic: viajaba en bobinas por las carreteras de la provincia. ‘Teatros y cines leoneses’ rinde homenaje a aquellos espacios y también a quienes los hicieron posibles: proyectistas, taquilleros, acomodadores y trabajadores que, sin saberlo, ayudaron a construir nuestros recuerdos. Y también a los leoneses que los conocieron. Las películas terminaban, se encendían las luces y el público regresaba a la calle, pero algo de lo vivido en la oscuridad se quedaba para siempre.

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