Crónica de un viaje emocional

Marta Prieto comenta el libro de Valentín Carrera 'Antártida. Viaje al ecosistema de la aventura polar’

Marta Prieto
29/12/2020
 Actualizado a 29/12/2020
El escritor berciano Valentín Carrera durante la expedición a la Antártida.
El escritor berciano Valentín Carrera durante la expedición a la Antártida.
 ‘Antártida. Viaje al ecosistema de la aventura polar’
Valentín Carrera
 Ediciones del Viento
Narrativa de viajes
464 páginas
 25 euros

El día 12 de mayo de 2020, confinados desde hacía dos meses, el cartero llamó a la puerta. Traía para mí un paquete que no cabía en el buzón y podría –señaló- llamar al ascensor y dejar el paquete dentro para que yo lo llamase (al ascensor) y el paquete llegase a mis manos en el quinto piso. Los confinamientos es lo que tienen: cualquier situación que se salga de la normalidad se enreda en un razonamiento torpe que complica totalmente la vida. A mí, que soy simple, me pareció más fácil que lo dejase en la meseta que tenemos bajo los buzones en el portal y allí encontré un voluminoso sobre con mi nombre y dentro un libro. Escalera arriba lo abrí con pocos miramientos y de dentro salió ‘Antártida. Viaje al ecosistema de la aventura polar’ del sello coruñés Ediciones del Viento. Fue toda una ilusión, por lo inesperado, recibir el libro de Valentín Carrera del que habíamos hablado la última vez que nos vimos en la presentación en León de la traducción al inglés de ‘El Señor de Bembibre’ de Enrique Gil y Carrasco patrocinada por la Universidad de León.

No he tardado, obviamente, medio año en leer el libro aunque cada cual puede tardar lo que le parezca oportuno. Todo dependerá de sus intereses y el grado de profundidad con que decida abordarlo. Eso sí, es recomendable recuperar en casa una bola del mundo o un gran planisferio para hacerse idea cabal no solamente de las distancias sino también de la singularidad del territorio y los espacios recorridos por Valentín Carrera en sus aventuras. Digo conscientemente aventura y no viaje porque no creo que este libro que tengo entre manos sea un libro de viajes al uso. Entre otras muchas razones porque es casi imposible que el lector pueda realizarlo aunque yo conozca al menos dos excepciones que son las que confirman la regla. E insisto en lo de aventura porque me parece a mí que en este libro están contenidos treinta años (o más) de la vida de Valentín y, de una manera u otra, todos sus libros. Es más que probable que la excepcional oportunidad de viajar a la Antártida por segunda vez haya sido el empujón definitivo –se comprende bien– para dar forma a este libro que, sin embargo, excede la mera crónica de un viaje para adentrarse en la comprensión global de un territorio que, además, es un continente aún desconocido y en exploración. Lo demuestra el hecho de que la primera parte, titulada ‘Horizonte Antártida’, nos recuerde cómo fue «el asedio, rodeo y conquista de la Antártida que está narrado en diarios, cuadernos de bitácora, memorias y ensayos por los protagonistas de la historia». Valentín Carrera, que los ha leído todos (me ha sorprendido mi propio desconocimiento de la existencia de tal cantidad de literatura sobre el tema), construye un capítulo que navega entre la erudición y esa manera tan particular de contar fina, cercana, alegre y no exenta de ironía de que hace gala este autor berciano que ha hecho del gallego su segunda lengua y de Galicia su segunda patria. La misma patria que la de la montañera Chus Lago, con cuya aventura en la Antártida da un carpetazo femenino a un capítulo hasta entonces varonil.

Siguen a partir de éste otros 9 capítulos que son, sí, un viaje. Pero un viaje emocional que comienza en el barco Sarmiento de Gamboa un 16 de noviembre de 2016. En el barco viaja también «un relámpago en la noche de la memoria»: el recuerdo de la otra expedición antártica de Valentín Carrera del año 1986 a bordo del Pescapuerta. Ambas irán de la mano durante varios meses, junto con lecturas sin fin y gentes variopintas, en el Sarmiento de Gamboa y en el Hespérides, al cargo de la 30ª Campaña Antártica española. Son los meses de la primavera y el verano australes en los que no faltarán los vientos fríos e intensos que hacen de aquellos mares los más tormentosos del planeta. Vientos que contrastan con el nombre de la colección en que se publica este libro, ‘Viento Céfiro’, al que los romanos llamaban Favonius y es un viento suave y apacible al que en los misterios órficos se invocaba con un himno hermosísimo: «Brisas del Céfiro que todo lo engendráis y marcháis por el aire, de dulce soplo, susurrantes, que poseéis la calma de la muerte. Primaverales, que os movéis por el prado, deseadas por los fondeaderos, porque cómodo puertos y ligera brisa aportáis a las naves. Venid, por favor, propicias, soplando sin reparo, por el aire, invisibles, muy ligeras y en aéreas apariencias». Están también las explicaciones científicas, las investigaciones, los bailes de las ballenas, las imágenes del hielo ensangrentado, el miedo, la emoción, los abrazos, la vida cotidiana, el encuentro con aquel velero en mitad de ninguna parte en el que viaja otro de Ponferrada, el frío, las lecturas, las referencias literarias ineludibles, los días horribles, los días mágicos, el regalo de San Valentín, las diez veces que se ha atravesado en la vida el paso Drake, entre el Atlántico y el Pacífico, ese que lleva el nombre del sir corsario al que otros prefieren llamar Mar de Hoces. O la Noche de Reyes del 2017 cuando Valentín Carrera, el hombre herido por la luz, el viento y el agua, dejó sus botas de nieve a la puerta del iglú amarillo número 2, en la avenida de España, Isla decepción, Shetland del Sur, código postal 050117 con la esperanza de que los Reyes no pasaran de largo.

Si la Antártida de Valentín Carrera este resulta ser su regalo de Reyes, que usted lo disfrute.

Marta Sarro Prieto es directora del IES Ordoño II, escritora y autora del libro ‘Leoneses en la Historia’.
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