"Con 10 años un primo me inculcó la pasión por leer"

Alberto Liébana, de Corporales, acaba de presentar su primera novela;el resultado de una historia de pasión por la literatura que nació en la escuela del pueblo y, sobre todo, en la pasión por la literatura que le inculcó su primo Marcos

07/09/2026
 Actualizado a 07/09/2026
El escritor cabreirés Alberto Liébana en la presentación de su primera novela en la Feria del Libro de Truchas. | ROCES
El escritor cabreirés Alberto Liébana en la presentación de su primera novela en la Feria del Libro de Truchas. | ROCES

En Cabrera también nacen historias. Algunas se cuentan alrededor de una lumbre, otras pasan de generación en generación y algunas terminan convirtiéndose en libros. Es el caso de Alberto Liébana, joven de Corporales que este año ha dado el salto a la literatura con la publicación de su primera novela, Ecos del desgarro, presentada en la X Feria del Libro de Truchas.  

Liébana, nacido en Corporales y vecino de este pueblo cabreirés durante buena parte de su vida, trabaja actualmente como profesor de autoescuela y reside en León. Sin embargo, sus raíces permanecen firmemente ancladas en Cabrera, un territorio que, de una manera u otra, también ha terminado entrando en su universo literario.

La portada de su obra, ‘Ecos del desgarro’. | ROCES
La portada de su obra, ‘Ecos del desgarro’. | ROCES

Su relación con la escritura comenzó siendo apenas un niño. La lectura fue el primer paso y tuvo mucho que ver en ello su primo Marcos, fallecido prematuramente, quien le acercó al mundo de la literatura y despertó en él una afición que terminaría convirtiéndose, muchos años después, en un reto personal.

"Él me enseñó a leer literatura. Me dejaba libros y tenía un cuaderno donde escribía relatos. Ahí pensé que yo también podía escribir lo que me apeteciera", recuerda Alberto.

"Cuando tenía 10 años mi primo Marcos, que falleció muy joven, me acercó al mundo de la literatura, me enseñó a leerla y tenía un cuaderno donde escribía relatos. Fue la semilla"

Tenía entonces alrededor de diez o doce años. Aquellos primeros escritos eran pequeños relatos destinados principalmente a él mismo, sin grandes pretensiones. Pero la semilla estaba plantada. Con Ecos del desgarro llegó el momento de comprobar hasta dónde podía llegar aquella afición. "Fue decidir: a ver si puedo hacerlo de verdad".

Un mundo de fantasía
El resultado es una novela de fantasía de más de 800 páginas en la que Liébana ha construido un mundo propio, con sus personajes, sociedades, reglas y conflictos.

La novela bebe de grandes referentes del género, como El Señor de los Anillos o Juego de Tronos, aunque el autor ha querido dotar a su historia de personalidad propia. Una de las características que más destaca es precisamente la ausencia de una división sencilla entre buenos y malos. "No hay un personaje malvado como tal. Cada uno tiene sus motivaciones y su criterio. Tu forma de ver la vida es la que determina si lo que está haciendo es correcto o no", explica.

El lector tendrá que prestar atención. Son numerosos los personajes y algunas acciones aparentemente secundarias terminan teniendo importancia más adelante. Liébana reconoce que una de las partes más complicadas del proceso fue precisamente conseguir que todo encajara. 

"No es una novela de buenos y malos, no hay un malvado como tal, cada uno tiene sus motivaciones. Su forma de ver la vida determina si lo que hace es correcto o no"

Y no siempre resultó sencillo.
"Había momentos en los que un personaje llegaba a un punto y me quedaba en blanco. Podía estar dos o tres días sin escribir una página. Hasta que de repente se me ocurría cómo continuar". Finalmente, decidió poner punto y aparte cuando la historia superaba ya las mil páginas en su versión inicial. Ecos del desgarro es, por tanto, solamente la primera parte de un proyecto más amplio. "Tengo ya el segundo de esta saga. Y habrá más, espero, si todo va bien".

Liébana ha optado por la autopublicación y no ha recurrido a una editorial tradicional. En el proceso ha contado especialmente con la ayuda de sus hermanas para las labores de edición y corrección. La impresión se realiza bajo demanda, lo que le permite disponer de ejemplares sin tener que afrontar inicialmente el coste de una gran tirada.

"Cabrera tiene recursos excepcionales pero muy poco aprovechados; un ejemplo evidente es el de los canales romanos, que son una verdadera maravilla si explotar"

Para un autor que comienza, la promoción y la venta constituyen uno de los grandes desafíos. Las redes sociales y las plataformas digitales abren nuevas posibilidades, pero Alberto tiene claro que hay una fórmula que continúa funcionando como siempre: el boca a boca.

Hasta el momento ha vendido alrededor de medio centenar de ejemplares a través de estos canales, mientras que en Corporales las ventas han sido más modestas. Una situación que conoce bien cualquier escritor de ámbito local: ser profeta en su tierra no siempre resulta sencillo.

Por eso Liébana considera especialmente importantes las presentaciones en pequeños pueblos, donde el contacto directo con los lectores permite una cercanía que difícilmente se consigue en las grandes ciudades.

El escritor con su hermana y, a su vez, su gran apoyo en la aventura editorial.
El escritor con su hermana y, a su vez, su gran apoyo en la aventura editorial.

Precisamente por eso, Alberto valora de manera muy positiva su participación en la X Feria del Libro de Truchas. Para él, se trata de un acontecimiento con una característica fundamental: el protagonismo de los autores. "Es un lujo. Muchas ferias están más enfocadas a las editoriales y los autores pintamos poco. Esta es una feria muy de persona, muy de autor y además de gente de aquí o de los alrededores. Eso me apasiona".

Liébana defiende el carácter cercano y personal de esta feria y considera que acontecimientos de este tipo ofrecen a los escritores independientes una oportunidad difícil de encontrar en otros lugares. Su experiencia le ha demostrado que la proximidad con el lector es fundamental. Y en ese sentido, los pueblos pequeños pueden convertirse en un escenario privilegiado para presentar un libro.

Cabrera: futuro y tradición
La conversación con Alberto Liébana va inevitablemente más allá de la literatura. Hablar con un joven de Corporales supone también hablar de Cabrera, de su presente y de sus posibilidades de futuro. Su diagnóstico es claro: la comarca tiene potencial, especialmente turístico, pero necesita iniciativa e infraestructuras. "Creo que el futuro puede estar en el turismo, pero es un tema complicado. Faltan muchas cosas, sobre todo infraestructuras".

Liébana considera que Cabrera posee recursos excepcionales todavía poco aprovechados. Entre ellos cita los canales romanos, que podrían convertirse en un atractivo turístico de primer orden si se pusieran en valor mediante rutas, actividades y propuestas que permitieran al visitante conocerlos. "Son una maravilla que está sin explotar. Se podrían organizar rutas e incluso recorridos en bicicleta". 

Pero también advierte de que la iniciativa particular necesita un respaldo económico y administrativo. "Puedes tener mucha iniciativa, pero de la iniciativa no vives. También tiene que haber algo económico detrás".  En su opinión, la comarca debe buscar alternativas ante un modelo económico que no puede depender indefinidamente de la pizarra.

Aunque Ecos del desgarro sea una novela de fantasía ambientada en un mundo imaginario, las raíces del autor aparecen también entre sus páginas. Liébana ha querido introducir elementos procedentes de la tradición de su pueblo. Entre ellos, el carbunco, un animal presente en las historias y creencias populares de Corporales. "De alguna forma intento meterlo en el libro. Aunque no se llame así, el animal sí que aparece". Es una pequeña conexión entre el universo fantástico creado por el escritor y la tradición oral de la tierra que lo vio nacer.

Y quizá ahí se encuentre una de las claves de Alberto Liébana como escritor: aunque imagine mundos completamente nuevos, sus historias parten también de todo aquello que ha vivido, leído, escuchado y aprendido.

El joven escritor ya trabaja en nuevos proyectos. El segundo volumen de la saga de Ecos del desgarro está en marcha, mientras que otra novela, ambientada parcialmente en Cabrera, permanece de momento aparcada. Esta última cuenta ya con unas 150 páginas escritas, pero el autor ha decidido concentrarse por ahora en la continuación de su primera obra.

Escribir una novela de fantasía de semejante extensión exige imaginación, paciencia y capacidad para mantener una compleja trama durante cientos de páginas. Liébana reconoce que uno de los mayores retos ha sido precisamente construir y coordinar ese universo.

Alberto Liébana es todavía un nombre joven en el panorama literario, pero Ecos del desgarro demuestra que detrás de su primera publicación hay muchos años de lectura, imaginación y trabajo. Su historia comenzó en Corporales, en aquella escuela donde pasó su infancia, con los libros que le prestaba su primo Marcos y aquellos primeros relatos escritos casi como un juego.

Ahora, varias décadas después, aquel niño que descubrió que también podía inventar sus propias historias ha publicado una novela de más de 800 páginas y ya piensa en continuarla.

Quizá todavía sea pronto para hablar de una estrella literaria. Pero si la literatura también consiste en atreverse a contar historias, en crear mundos y en mantener viva la imaginación, Cabrera ya tiene un nuevo escritor al que seguir la pista. 

Y Alberto Liébana, además, parece tener claro de dónde viene. De Corporales. De Cabrera.
De una tierra de historias. Y ahora también, de las páginas de un libro.

Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora
Lo más leído