La capacidad de Javier Casares para inmortalizar el arrebato de Morante en León

Javier Casares recibió este viernes el premio Memorial Norberto Cabezas tras realizar una fotografía en la que quedó retratada la espontaneidad y el duende de Morante de la Puebla el año pasado

12/06/2026
 Actualizado a 12/06/2026
Javier Casares posa con su fotografía y el premio en el Memorial Norberto Cabezas. | SAÚL ARÉN
Javier Casares posa con su fotografía y el premio en el Memorial Norberto Cabezas. | SAÚL ARÉN

Si algo se escucha de manera recurrente en las barras de los bares taurinos durante el invierno es que el toreo se ha mecanizado. «Ya no quedan toreros como los de antes», decía uno un viernes cualquiera de noviembre mientras en el grupo de amigos de un servidor se analizaba una feria aleatoria de esa temporada ya finalizada. «Son todos iguales, no queda ninguno diferente», respondió otro. Porque el toreo, al igual que otras disciplinas artísticas, se basa en esos chispazos que de vez en cuando aparecen para deleitar a los tres o cuatro que saben a lo que van a la plaza de toros. 

En el grupo no sabemos si le tenemos que agradecer a Dios, a la vida, al destino o al propio José Antonio Morante Camacho vivir lo que el aficionado taurino está viviendo desde que la pandemia de la Covid-19 llegó a nuestras vidas. Porque si cada vez que una puerta se cierra se abre una ventana, lo que se abrió con él al cerrarse la puerta de la tauromaquia por motivos pandémicos nunca sabremos lo que es exactamente. O sí. Se pudo abrir -y se abrió, de hecho- la veda de un artista total que dio rienda suelta a un genio encerrado (y atrapado) en su locura y que encontró en el toro esa vía de escape a través de la que expresar lo que no puede hacerse con palabras. Porque lo que se dice mediante los vuelos del capote o la muleta… es incontestable. Y eso por su parte, porque el aficionado vio en él un reducto inédito de autenticidad.

Las mismas conversaciones que Morante ha acaparado en los círculos de aficionados en los últimos años se podrían dedicar a definir el lance de capote que aparece en la fotografía que la Plaza de Toros de León premió ayer de la feria taurina de la capital el año pasado. Lo único que está claro del momento de la instantánea es que procede de Fernando El Gallo, padre de ‘Gallito’. Una tijerilla, una larga cambiada o simplemente un cambio de rodillas. Esas son las tres definiciones que más veces han surgido respecto de la instantánea de Javier Casares, autor de la fotografía en cuestión y a quien Gustavo Postigo tuvo a bien homenajear en el Camarote Madrid «por los 30 años que llevamos viéndole en el callejón».

En cualquier caso, se trata de una imagen que capta a la perfección la esencia de quien a buen seguro llevará a miles de leoneses a la plaza el próximo día 27 de junio. Y ese mismo día, tal y como informó el propio Postigo, se llevará a cabo un concurso de pintura rápida en homenaje a José Luis Perelétegui, además de adelantar la convocatoria de otro sobre crónicas taurinas para el año que viene dedicado a Manuel Carlos Cachafeiro. 
 

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