Óscar Campillo andaba en asuntos muy importantes para él —seguramente ajeno a la rueda de prensa de Florentino Pérez, al que solo quiere olvidar— como eran un viaje para algo que cuida como nadie, estar con un amigo, y leyendo un libro de recuerdos que le regalaron por su cumpleaños, una fecha significativa (65 años), echando alguna lágrima... cuando Florentino entró en ebullición y le reventó el teléfono, sin citarle, pero sí al último medio que dirigió, Relevo, al que el presidente madridista ni siquiera citaba por su nombre pues decía El Relevo, tal vez le pudo el subconsciente pues parece un clásico de pedir ‘el relevo’ de quien no le gusta.
Florentino Pérez —casado (viudo ahora) con la leonesa Pitina— le amargó las celebraciones a este leonés de La Mata de la Riba, donde le pusieron una calle, no llegó la placa para el día de la inauguración y lo arregló como hace él las cosas, con cercanía: Colocaron un folio con su nombre y ya llegaría la placa, imagino. "Lo importante es la compañía, la charla y un orujín".
Florentino obligó a Campillo a salir de sus celebraciones, a recorrer todas las emisoras y a ser sincero: "Ya no sé cómo quitarme de encima a Florentino». Hasta rompió otro código que le hizo famoso y respetado por las redacciones que dirigió, ‘comerse los marrones’ de sus redactores. Y en Onda Cero, con Segurola presente, confesó que a los 11 días de dirigir Marca se reunió con Florentino y éste le pidió la cabeza, entre otros, de Segurola, al que se escuchó de fondo decir: "No lo sabía".
Ya ha pasado. Campillo —por cierto, seguidor del Athletic de Bilbao, tal vez uno de sus pecados— sigue a lo suyo, la amistad, los ojos vidriosos al leer lo que le escriben sus amigos y un deseo muy firme y entendible hoy más que nunca: "Ya no sé cómo quitarme de encima a Florentino".
Le salió del alma.