Barrillos de Curueño reivindica el Orgullo rural con una jornada de cultura, tradición y convivencia

La Cuireño celebra este sábado su nueva edición con un programa que mezcla mercadillo, música, teatro, talleres, gastronomía y actividades populares para demostrar que la diversidad también forma parte de los pueblos leoneses

29/06/2026
 Actualizado a 29/06/2026
Una imagen de la última edición de La Cuireño. | L.N.C.
Una imagen de la última edición de La Cuireño. | L.N.C.

Estos días las banderas arcoíris cuelgan de balcones, instituciones y plazas de medio país con motivo del Orgullo. Pero mientras en las grandes ciudades las reivindicaciones se hacen multitudinarias, en un pequeño pueblo del valle del Curueño han decidido dar un paso más: demostrar que también es posible vivir la diversidad con naturalidad en el medio rural. Barrillos de Curueño volverá a convertirse este sábado en el escenario de La Cuireño, una cita que reivindica el derecho a ser LGTBIQA+ sin necesidad de abandonar el pueblo donde uno ha nacido o ha decidido echar raíces.

La imagen de los pueblos como espacios homogéneos, tradicionales y poco abiertos a la diversidad hace tiempo que empezó a resquebrajarse. Y uno de los ejemplos más singulares volverá a encontrarse este sábado en Barrillos de Curueño, donde vecinos y visitantes compartirán una jornada festiva que, más allá de celebrar el Orgullo, pretende lanzar un mensaje claro: el medio rural también puede ser un lugar donde cualquier persona viva libremente su identidad.

La Cuireño regresa así con una propuesta completamente autogestionada por las propias vecinas de la zona, que combina la reivindicación social con la recuperación de tradiciones, los saberes populares y el deseo de mantener vivos los pueblos. Sus organizadores hablan de una auténtica "facendera", ese trabajo colectivo tan propio de la montaña leonesa, porque consideran que el encuentro solo tiene sentido gracias al esfuerzo compartido de quienes creen que otra forma de habitar el mundo rural es posible.

La jornada comenzará a las 11:30 horas con un mercadillo artesano, de trueque y segunda mano que este año ha vuelto a despertar un gran interés entre los participantes. Al mismo tiempo, las panderetas recorrerán las calles del pueblo con la tradicional diana, dando paso al ambiente festivo que acompañará toda la jornada.

A mediodía llegará el baile vermú con Femfarria Asturies Combo, seguido de la lectura del manifiesto y de una comida popular que volverá a reunir a decenas de personas alrededor de la mesa. Después llegará uno de los momentos más esperados: el bingo musical conducido por la cabezuda y madrina Divine, convertido ya en uno de los símbolos más reconocibles de La Cuireño.

La programación de la tarde mantiene esa mezcla entre tradición y creatividad que caracteriza al encuentro. Habrá un taller de jotas, un espacio de serigrafía para reutilizar camisetas y otros textiles, el ensayo del ya popular discofútbol y un microteatro protagonizado por "Historias de vecinas", además de un cuentacuentos pensado para los más pequeños.

Precisamente el discofútbol volverá a ser uno de los grandes atractivos después del éxito cosechado el año pasado, antes de dar paso a una larga noche de música que comenzará con Los Remedios, recuperando el espíritu de las verbenas populares, y continuará con las sesiones de DJ MON, DJ KARMN y DJ MILF, que pondrán el broche final con una selección musical pensada para todas las edades.

Pero La Cuireño aspira a ser mucho más que una sucesión de conciertos y actividades. El encuentro también quiere demostrar que la convivencia entre la diversidad afectivo-sexual y las costumbres rurales no solo es posible, sino enriquecedora. De ahí que anime a consumir en los establecimientos de la zona, fomente el uso de vasos reutilizables, impulse la correcta gestión de residuos y habilite una zona de acampada para quienes deseen prolongar la experiencia durante todo el fin de semana.

En una provincia donde la despoblación sigue siendo uno de los principales desafíos, iniciativas como esta también reivindican otra forma de fijar población: construir pueblos abiertos, acogedores y capaces de integrar nuevas sensibilidades sin renunciar a su identidad. Porque, como defienden desde la organización, la diversidad no es patrimonio exclusivo de las ciudades. También forma parte del paisaje humano de los pequeños pueblos leoneses.

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