El autor del corto sobre el Videoclub La Bañeza: "Queremos preservar el elemento cultural"

El leonés Raúl Gil López es el director del cortometraje documental 'La última sesión'

01/05/2026
 Actualizado a 01/05/2026
El leonés Raúl Gil López es el director del cortometraje sobre la historia del Videoclub La Bañeza. | CEDIDA
El leonés Raúl Gil López es el director del cortometraje sobre la historia del Videoclub La Bañeza. | CEDIDA

La vida de Matilde Jáñez podría considerarse una de cine. No sólo por haber estado rodeada durante más de tres décadas de infinidad de películas; también porque, en un giro metafísico de los acontecimientos, ahora es ella la que se traslada a una pantalla como protagonista de una cinta.

Se trata de ‘La última sesión’, dirigida por el leonés Raúl Gil López, amante del cine desde bien pequeño que ya ha dirigido más de una decena de cortometrajes. Todo de la mano de su propio sello, Bueller Films, del que también forman parte Miguel Vega, Jorge Ordás y Adrián García, entre otros. «No es una iniciativa de ganar dinero porque creemos que tiene que ver con algo más artístico», explica el joven: «Vamos un poco más al cine de género, que es menos premiado en los festivales, donde suelen interesar otro tipo de cosas que a nosotros no nos interesan tanto». 

Aun así su obra ha llegado a proyectarse en un festival de cine de Ohio. El año pasado, además, fueron seleccionados en la convocatoria Cul’25 de la Concejalía de Juventud por su trabajo sobre el Videoclub La Bañeza. «Nosotros estamos trabajando más en preservar el elemento cultural que en un término de negocio», refleja: «Y ese avance del negocio frente a la cultura se ha llevado por delante muchas cosas». Una de ellas: los videoclubs. 

Cartel de 'La última sesión'.
Cartel de 'La última sesión'.

Así, como una forma de agradecimiento al empeño de Jáñez por mantener vivo un rincón que ya es memoria colectiva, nace ‘La última sesión’. Entrevistada por Jorge, compañero de Gil López, la regente del establecimiento hace un recorrido por sus callejuelas al tiempo que por su historia. «Yo me acuerdo de pequeño, en los Casablanca, de venir todos los viernes a alquilar películas con mis pradres», añade aludiendo a sus propios recuerdos: «Luego cerraron y, con el tiempo, descubrí que quedaba este y me acerqué con mi madre: Mati nos transmitió tanta energía que yo salí de ahí diciendo que había que hacer algo». En sus palabras, «es una persona apasionada por el cine»

Eso fue lo que quiso reflejar en su corto documental, para el que también investigaron, aunque sin llegar a dilucidar una cifra exacta del número de videoclubs que hubo en León. «Ahora mismo nos molestaríamos por saber cuántos puede haber porque es algo raro», considera: «En es momento, era como pensar cuántas panaderías puede haber en un barrio: todo el mundo alquilaba, todo el mundo iba al videoclub o era socio de alguno».

A la espera de publicarlo en plataformas como YouTube, el documental ya ha sido presentado en el Espacio Vías y, más sentimental, en el teatro de La Bañeza. A los estrenos acudió Matilde, que, cuando consiguió entender la intención final de sus creadores, se sintió conmovida. «Ellos pretendían traer un negocio del pasado con muchísimo éxito a la nostalgia del presente», apunta Jáñez: «Pero es que lo consiguieron: había 200 personas en el teatro y entendieron esa nostalgia».

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