Una pareja bailando. Un grupo de niños jugando sin otro entretenimiento que unas cuantas piedras. Una abuela tejiendo con la ayuda de su cuidador. Son respuestas gráficas a una pregunta concreta: «¿Qué nos gustaría contar de nosotros, de nuestro pueblo, a través de un encargo artístico».
El planteamiento sirvió en septiembre de 2025 como motor de creación del Concejo Vecinal Cultural, un ente que responde a la propuesta que desde el Mihacale lanzaron al Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (Miteco) en el marco de una convocatoria de subvenciones. Su directora, María Ordás, tenía un objetivo claro: «Poner en el centro a las vecinas y vecinos y otorgarles responsabilidades y autoridad en la toma de decisiones».
Así nació ‘Tierras pobladas’ y, de su mano, un concejo encargado de escoger las intervenciones artísticas que sirvan, de algún modo, para preservar la memoria colectiva de Gordoncillo. «Hay muchas tradiciones que se han perdido en el pueblo y sus habitantes querían hacer ese ejercicio de recuperación para que eso no siguiera ocurriendo», cuenta Ordás. Con las intenciones bien medidas, concejo y museo se pusieron en marcha.

Y fueron muchas las reuniones; muchas las conversaciones para encontrar el modo de reflejar toda una identidad. Para que «el resultado lo viese quien viniera de fuera», pero también lo disfrutaran «quienes viven allí día a día». Todo hasta dar con una forma específica: el muralismo. Más específico; el muralismo de María del Roxo y Daniel Livas. Ambos son los autores de las seis obras que este domingo –a las 20:30 horas– protagonizarán la «fiesta-paseo» organizada a modo de puesta de largo.
Pero ya lo señalan sus impulsores: «Hay una parte de este proyecto que no se ve, pero que sostiene todo lo demás: la escucha». Es el trabajo al que se ha dedicado el músico e investigador Rodrigo Martínez, mano a mano con la vecina Ana Belén Bolaños ‘Galana’, recogiendo pequeños fragmentos de la vida cotidiana de la localidad. Fragmentos que funcionan como caldo de cultivo para cada mural y que, paulatinamente, irán publicándose en la web de ‘Tierras pobladas’.
A ellos se suma, además, el realizador Ismael Aveleira, autor -junto a Rodrigo Martínez- de la pieza audiovisual (artística) que podrá verse desde el mismo sitio web. También, la tarea como comisaria de Laura Santos, creadora escénica y fundadora de la compañía Almealera, que se ha encargado de aunar las diferentes partes de un proyecto multidisciplinar cuya alma, sin atisbo de duda, encarnan los habitantes de Gordoncillo.

«Es un proyecto comunitario», describe la directora del centro museístico y responsable de ‘Tierras pobladas’: «No es una pieza que hayan pintado los vecinos, pero sí han sido ellos los que han decidido qué quieren enseñarle al mundo». Una filosofía que Ordás resume en una frase: «No van a hablar por nosotros unas personas que no nos conocen, sino que somos nosotros los que vamos a hablar a través de ellos». Aunque, después de un mes, ni Del Roxo ni Livas pueden considerarse ya desconocidos. Junto a ellos han transitado vecinos y vecinas del pueblo durante las últimas semanas, compartiendo sus anécdotas y apreciando de primera mano cómo todas ellas, de una forma u otra, son plasmadas sobre los muros de la localidad.
Todos ellos son respaldados desde su creación por un concejo en que «las decisiones no han sido por mayoría, sino que se han tomado por consenso». En palabras de Ordás, «se han ido dando vueltas y vueltas» hasta que llegó el momento «en el que todo ya caía por su propio peso». Lo que tienen ahora por delante es realizar un segundo encargo artístico –requisito en el programa de subvenciones del Miteco–, del que la directora no quiere desvelar demasiado. Irá cayendo por su propio peso: el de la importancia de «hacer comunidad».
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