Arranca el II ‘Programa de refugio creativo’ para hacer de La Fontana un espacio de convivencia y creación

Esta iniciativa, que lleva por apellido ‘Residencias artísticas Ana Mendieta’, regresa a la sede del Programa de Protección Internacional (PPI) de San Juan de Dios de León, en el barrio de Armunia, para "abrir la mirada sobre los procesos migratorios"

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29/11/2025
 Actualizado a 29/11/2025
una foto de la pieza 'Anfibia' desplegada por la bailarina cubana Ana Beatriz Pérez, Betty en el marco del ‘Programa de refugio creativo. Residencias artísticas Ana Mendieta’. | L.N.C.
una foto de la pieza 'Anfibia' desplegada por la bailarina cubana Ana Beatriz Pérez, Betty en el marco del ‘Programa de refugio creativo. Residencias artísticas Ana Mendieta’. | L.N.C.

El Programa de Protección Internacional (PPI) de San Juan de Dios de León pone en marcha la segunda edición del ‘Programa de refugio creativo. Residencias artísticas Ana Mendieta’, una iniciativa que "pretende abrir la mirada sobre los procesos migratorios transformando situaciones críticas en oportunidades de crecimiento conjunto".

El proyecto busca consolidar a La Fontana, sede del PPI en el barrio de Armunia, como un lugar de refugio creativo y convivencia común, donde las artes se convierten en herramienta para la inclusión y la integración.

La primera edición del ‘Programa de refugio creativo’ fue presentada en las 16 Jornadas de Inclusión en las Artes Escénicas del INAEM, celebradas en Tarragona bajo el lema ‘Del ensayo al acto’, junto a otras seis propuestas seleccionadas entre 87 candidaturas. Este foro nacional puso en valor la iniciativa leonesa como ejemplo de innovación social y cultural, reforzando la idea de que la participación ciudadana en las artes es un derecho, también para las personas en riesgo de exclusión social.

El programa nació tras una experiencia piloto en 2023 con la compañía gallega Disiden.cía y su pieza de investigación ‘Bipedestrucción’. Desde entonces, La Fontana ha levantado el telón a la creación con propuestas que combinan arte y acompañamiento social. La primera edición culminó con la residencia de la que fuera primera bailarina de la compañía Danza Contemporánea de Cuba, Ana Beatriz Pérez (Betty), que presentó la pieza ‘Anfibia’, un solo de danza que "unifica voz, espacio sonoro y movimiento en un acto militante del ser y el estar, con el cuerpo como testimonio".

Focus group: sinergias para crecer

En abril de este año, el PPI reunió a más de 20 agentes socioculturales en un focus group para reflexionar sobre el potencial del programa en el territorio. Siguiendo la metodología del world café, se identificaron oportunidades, retos y sinergias para dar continuidad a esta línea experimental y llevarla a ámbitos educativos, asociativos y culturales. Entre las conclusiones, destacó la necesidad de "unir potencialidades" en una ciudad donde "se hacen muchas cosas, pero a veces no se conocen", y el compromiso de activar espacios públicos desde el fomento de la interculturalidad.

Arte como herramienta de inclusión

El programa incluye residencias artísticas, talleres y acciones culturales abiertas a la comunidad, inspiradas en la obra de Ana Mendieta (1948-1985), artista multidisciplinar de origen cubano que hizo del cuerpo un campo de batalla y que, como refugiada, "consiguió en el contacto con la tierra curar el duelo migratorio y hacerse parte del nuevo territorio". Esta referencia da sentido a unas residencias que invitan a artistas, creadoras, pensadores y colectivos a vivir en primera persona la experiencia de compartir procesos con personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional.

Una comedia migrante en escena

Dentro de las actividades culturales del PPI, La Fontana, con su teatro de 146 butacas, acogió a finales de septiembre el estreno de ‘Un billete para cuatro sueños’, una comedia migrante que se subió a las tablas con entrada libre.

Una obra que narra, en clave cómica, los choques culturales y los anhelos de quienes inician la travesía hacia un país extraño con la esperanza de encontrar una nueva vida. Sus protagonistas son solicitantes de asilo llegados desde Venezuela, Colombia, Rusia y Palestina, que han vivido su propio periplo migratorio.

El guion y la dirección corrió a cargo de Ánjubert Velásquez, venezolano que llegó a España en marzo y que, tras ingresar en La Fontana en julio, impulsó esta creación colectiva en la que participan 15 personas, incluidos dos niños de siete y ocho años.

La segunda edición del ‘Programa de refugio creativo. Residencias’ busca proyectos con sensibilidad social que trabajen contenidos clave como inclusión, diversidad, sostenibilidad, paz y convivencia democrática. Las personas seleccionadas desarrollarán una propuesta artística en diálogo con la comunidad, imaginando "infinitos y originales caminos hacia la integración".

En 2024, La Fontana acompañó a más de 363 personas de más de 23 nacionalidades, de las cuales 100 han sido mujeres, 65 niños y 53 niñas (279 en fase de acogida y 90 en fase de autonomía), aumentando el número de personas acompañadas en lo que va de 2025 a un total de 383 personas (86 mujeres, 190 hombres, 48 niñas y 59 niños) de más de 34 países mediante apoyo social, jurídico, laboral, vivienda, administrativo, psicológico y comunitario. "Tejemos redes con el barrio, con la ciudad y con las asociaciones para que las personas tengan una vida digna en esta ciudad y en este país", explica Ánxela Blanco, dinamizadora sociocomunitaria del PPI.

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