Arantza Rodrigo: "La cultura es un motor de desarrollo para los pueblos"

La etnógrafa segoviana es la protagonista este miércoles de la última charla de ‘Café Diálogo’, que ha organizado la Fundación Jesús Pereda con la colaboración de La Nueva Crónica

13/10/2026
 Actualizado a 13/10/2026
Arantza Rodrigo dirige el Centro de Interpretación del Folklore y del Museo del Paloteo de San Pedro de Gaíllos.
Arantza Rodrigo dirige el Centro de Interpretación del Folklore y del Museo del Paloteo de San Pedro de Gaíllos.

Arantza Rodrigo lleva más de dos décadas demostrando que la cultura también puede transformar la vida de los pueblos. Al frente del Centro de Interpretación del Folklore y del Museo del Paloteo de San Pedro de Gaíllos, un municipio segoviano de apenas 400 habitantes, ha convertido la tradición popular en una herramienta de participación, formación y desarrollo rural. Este miércoles, a las 17 horas en El Cafetín y dentro del ciclo ‘Café Diálogo. Conversaciones para el tardeo’, que organiza la Fundación Jesús Pereda con la colaboración de La Nueva Crónica, hablará sobre la capacidad de la cultura para mantener vivos los territorios, recuperar la memoria —especialmente la de las mujeres— y afrontar la despoblación sin convertir las tradiciones en una simple pieza de museo.

– Lleva más de dos décadas al frente del Museo del Paloteo, en San Pedro de Gaíllos, un municipio de apenas 400 habitantes. ¿Cómo se consigue convertir un pequeño museo rural en un referente cultural capaz de atraer público y propuestas que habitualmente se concentran en las ciudades? 
– Antes quería aclarar que el Museo del Paloteo, inaugurado en 2009, forma parte de un proyecto más amplio, el Centro de Interpretación del Folklore que inicia su actividad en 2003. Creo que este proyecto ha podido mantenerse al coincidir, de manera más o menos estable, tres elementos fundamentales: primero la voluntad política de las diferentes corporaciones que han pasado por el Ayuntamiento durante estos años; segundo, una programación donde conviven tradición y modernidad, lo local y lo foráneo que se ha ido enriqueciendo con sinergias, el conocimiento de otras experiencias, y arriesgando en determinados momentos; por último y quizá lo más importante, contar con la participación de la población algo que en San Pedro es fácil de conseguir. 

– Usted ha definido la cultura como una herramienta para transformar el territorio. ¿Puede realmente un proyecto cultural ayudar a frenar la despoblación o, al menos, a mejorar la vida de quienes deciden permanecer en los pueblos?  
– Sin duda, para las personas que deciden habitar el medio rural creo que es un punto a favor para tomar esa decisión. Contar con una oferta de servicios culturales, tanto lúdicos como formativos a lo largo del año, tiene beneficios tanto a nivel individual como colectivo. Este proyecto nació para ser motor de desarrollo endógeno en el territorio y después de más de veinte años seguimos trabajando en ese sentido. 

– Ha advertido de que muchos espacios culturales rurales terminan convertidos en una oferta de ocio de fin de semana para visitantes y residentes temporales. ¿Qué hace falta para que la cultura forme parte de la vida cotidiana de los vecinos durante todo el año?  
– En nuestro caso, trabajamos con una herramienta muy potente, la cultura tradicional, pero también intentamos salir de las fotos fijas que a veces se imponen, para acercarnos a las historias de vida, conocer los contextos y dar protagonismo a los portadores de la tradición, para ello nos metemos en la residencia de ancianos y en la escuela, lo que nos permite también seguir elaborando materiales divulgativos como la revista Lazos o el podcast Museo Sonoro, entre otros. Además desde las Aulas de Música Tradicional y el programa educativo del Museo del Paloteo desarrollamos una importante labor formativa y divulgativa durante el curso.

– La tradición oral, la memoria femenina y la historia contemplada desde una perspectiva de género son los ejes de buena parte de su trabajo. ¿Qué papel desempeñaron las mujeres en la conservación de la cultura popular y por qué su aportación ha permanecido tantas veces oculta?
– En las sociedades tradicionales las mujeres han sido transmisoras en gran medida de nuestro folklore, canciones, juegos, cocina tradicional, diferentes artesanías, ente otras. Algo que hacían casi siempre desde el ámbito doméstico, donde ejercían como cuidadoras de la familia y trabajando en el campo cuando era necesario, manteniéndose al margen de la vida pública. Un papel que asumían y aprendían desde niñas en sus casas de madres, abuelas y hermanas, también en la escuela, y que fue reforzado durante la dictadura a través de la sección femenina.  Después de muchas conversaciones con mujeres que vivieron aquella época, me gustaría destacar la solidaridad y apoyo que se daban entre ellas, en un medio rural duro y a veces hostil, donde la religión imponía conductas y control social.

– León comparte con el nordeste de Segovia problemas como el envejecimiento, la pérdida de población y la dificultad para mantener servicios. Desde su experiencia, ¿qué errores se cometen al diseñar políticas culturales para el medio rural y qué proyectos podrían funcionar en territorios como el leonés?
– Creo que se está favoreciendo la proliferación de grandes eventos, como los festivales que suelen desarrollarse en momentos puntuales y que no creo que contribuyan a fijar población. Considero necesario fomentar aquellos que a modo de lluvia fina vayan calando en el territorio, que permanezcan durante todo el año sin complejos, revisando y repensando presupuestos que actualmente se destinan a festejos y festivales. No tengo recetas, no me atrevo a decir qué proyectos podrían funcionar en un territorio que no habito, sé que hay iniciativas públicas y privadas que están trabajando en este sentido.

– Su trabajo combina la conservación de tradiciones como el paloteo con propuestas artísticas contemporáneas y, en ocasiones, vanguardistas. ¿Cómo se logra mantener viva una tradición sin convertirla en una pieza inmóvil de museo ni desvirtuarla para atraer visitantes?
– En los años ochenta surgieron muchos grupos de danzas en todo el territorio nacional, recuperando este patrimonio inmaterial y reforzando identidades, también sucedió en San Pedro de Gaíllos donde un grupo de jóvenes recuperó y aprendió este legado de viejos danzantes, desde entonces sigue activo porque ha sabido mantener la ilusión para que se produzca el necesario relevo generacional para que siga vivo.
Mi labor desde el Centro de Interpretación del Folklore - Museo del Paloteo se centra en la preservación, divulgación y sensibilización. Busco nuevas miradas hacia este patrimonio, acercándonos desde diferentes puntos de vista creando espacios para la conversación. También estando atenta al panorama actual, donde las artes escénicas y otras propuestas artísticas que se inspiran en la memoria histórica y la tradición tienen una importante presencia.

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