La idea que la ciudadanía tiene de la Real Academia —al margen del lema de Limpia, fija y da esplendor— es de «unos señores muy serios» de los que se sabe poco y se sospecha que están en asuntos muy elevados para el común de los mortales; aunque hay que reconocerles esfuerzos por acercarse a la ciudadanía.
Uno de estos esfuerzos llega precisamente este jueves a León, saliendo los académicos por cuarta vez en su historia de su sede madrileña para celebrar una de sus sesiones en el salón de plenos del ayuntamiento en San Marcelo.
No se sabe si serán muchos los académicos que harán ‘pellas’ o acudirán los 46 a la cita. No se pasará lista.
Dada su condición de «señores serios» y dedicados a asuntos muy técnicos y formales, no son sus miembros personajes conocidos, por lo que les ha venido históricamente bien la incorporación de personajes conocidos, fundamentalmente escritores y, en algún caso, periodistas de «reconocido prestigio en su mundillo».
Así tuvo gran trascendencia mediática la incorporación, a la silla Q, de Camilo José Cela en el año 2002, dada su habitual presencia en los medios de comunicación, no siempre con la imagen de «señor serio», como recuerdan los programas de televisión con su presencia en el programa de Mercedes Milá. La famosa entrevista de la palangana.
Otro hito importante fue la incorporación de la primera mujer, que paliaba en parte la crítica de tener cerradas sus puertas a las mujeres. Fue Carmen Conde, ya en el último periodo democrático, que fue elegida en 1978 e ingresó un año después.
Aún siguen buscando el camino de la igualdad en la RAE y en la actualidad de los 46 académicos de número que acudirán a León tan solo 12 son mujeres: Carmen Iglesias, Soledad Puértolas, Inés Fernández-Ordóñez, Carme Riera, Aurora Egido, Clara Janés, Paz Battaner, Paloma Díaz Mas, Dolores Corbella, Asunción Gómez-Pérez y Clara Sánchez.
Tal vez para compensar, uno de los académicos leoneses, el escritor José María Merino va a regalar a la Academia (a los académicos) un libro de una filóloga leonesa, omañesa, Margarita Álvarez Rodríguez, titulada ‘Hablando en femenino. Mujer y lenguaje’. Que es otra forma de incorporar la mirada femenina en la RAE.
Además de Merino hay otros dos leoneses en la RAE, el catedrático Salvador Gutiérrez y el también escritor Luis Mateo Diez. Precisamente el ingreso de escritores de evidente relevancia pública es lo que le da más presencia pública a la Academia. Gente como Luis Goytisolo, Álvaro Pombo, Antonio Muñoz Molina, Pere Gimferrer, Javier Cercas o Arturo Pérez-Reverte, que como en el caso de Camilo José Cela es de los que está más presente en los medios.
Podrá confirmar Reverte, habitual en el Magistral de ajedrez, si, como dijo el actor Viggo Mortensen —que interpretó a Alatriste en el cine— es cierto que el famoso capitán también tenía sus raíces «en las montañas de León», como el Capitán Cautivo del Quijote.
Pérez Reverte está a medio camino entre la literatura y el periodismo, de hecho su último libro recupera las crónica de su etapa de corresponsal de guerra. Precisamente del mundo del periodismo llegaron algunos académicos que le dieron más presencia a la institución. Tuvo gran repercusión cuando entraron Luis María Ansón y Juan Luis Cebrián, que ingresaron juntos en 1996, tal vez para compensar en ambos lados del arco periodístico. Era Ansón director del ABC y uno de los históricos del género, y Cebrián está estos días de plena actualidad al cumplir 50 años el periódico que fundó y dirigió, El País. Precisamente otro académico, Javier Cercas, acaba de escribir ‘El periódico de la Democracia’, que narra la andadura del periódico.
El ingreso de los dos históricos propició numerosas historia, anécdotas y artículos, entre ellos circulaba la leyenda —o realidad— que el veterano periodista firmaba con Ansón sus artículos en ABC y como Anson sus trabajos en la RAE.
Y con ellos numerosos «técnicos», grandes expertos en diversas materias que, sin embargo, deben asumir que los nombres que trascienden son los que llevan la parte de la presencia pública, de Ansón a Reverte.