El primer domingo de abril de 1983 una niña de 12 años, le faltaba un mes para cumplir los 13, se subía al escenario al frente de la orquesta Ana y Sexta Flota. Era en Asturias, en la fiesta de San Antolín de Ibias.
Ayer sábado, segundo de junio de 2026, una cantante de 56 años, cumplidos hace unos días, se sube al camión escenario escenario en Villademor de la Vega, cerca de casa, al frente de la Orquesta Clan Zero. Es la misma Ana Reyero, pero ya no es una niña.
Han pasado 44 años entre una fecha y otra, varias orquestas, miles y miles de kilómetros, cientos de pueblos…
«No se me olvida mi primera verbena al frente de Ana y Sexta Flota, aún no había cumplido los trece años y era el primer domingo de abril en las fiestas de San Antolín de Ibias, en Asturias»
- ¿Y cuántas verbenas Ana?
- Ufff. Imposible calcularlo exactamente, como los kilómetros.
- ¿Aproximadamente?
- Se puede intentar. Si empiezo la campaña 44 con la orquesta y vamos a poner una media de 90 actuaciones por año… pues andaré por las cuatro mil verbenas.
- Podías llamar a tu siguiente orquesta Ana y las Cuatro Mil Verbenas.
- Es una idea, la apunto.
Le comentamos que mientras su primera orquesta llevaba su nombre, Ana y Sexta Flota, 44 años después lo ha perdido y desde 2011 lidera Clan Zero. «Como tantas cosas dependemos de las modas. En los años 80, cuando yo empecé con 12 años, a las orquestas les gustaba poner el nombre del cantante y el del grupo a continuación, por eso yo debuté con mi nombre, pero había muchos más parecidos: así, a bote pronto, Cholo y Alquitrán o Loly y Alborada, que, por cierto, Loli Suárez Quiñones era la anterior cantante de la orquesta de mi padre, la Santa María, es decir yo la sustituí.

A Ana Reyero casi todo el mundo la conoce como Ana Vitel, precisamente por esa moda, pues lideró durante años el grupo Ana y los Vitels y se quedó con el apodo aunque cuando pasó la moda ella quitó su nombre… «pero ya me habían bautizado y no me molesta, para nada», explica la cantante de Santa María del Páramo.
Tiene importancia su pueblo natal, en el que sigue viviendo, a la hora de entender la biografía de Ana Reyero. «Lo que más os suele llamar la atención a los periodistas es que me subiera al escenario con solo 12 años, y a mí me gusta enmarcarlo en la más absoluta normalidad de los tiempos. En aquellos años mis amigos de la escuela se subían a los tractores de sus padres, como mi padre en vez de tractor tenía una orquesta pues yo me subí a un escenario… por cierto, envidiando a mis amigos que se podrían subir a un tractor».
De hecho Ana suele recordar que uno de sus sueños de infancia y adolescencia era «ser camionera» y ese sueño lo pudo cumplir «desde dentro del mundo de la música pues cuando llegó la época de los camiones orquesta no me pude resistir a conducir el nuestro, aunque ya no lo hago pues resultaría agotador conducir, cantar...».
Ana tiñe de normalidad todos los episodios de su larga carrera musical, en la que ha pasado por casi todas las etapas y para el descenso del número de verbenas en los últimos años maneja un razonamiento incuestionable, hijo de la experiencia. «Antes cada pueblo hacía su fiesta el día que tocaba, el día del patrón, fuera lunes o domingo. Ahora todas se trasladan al fin de semana, con lo que se reducen los días de celebración; y de años de 120 fechas hemos pasado a setenta, más o menos».
- ¿Cómo es la situación actual?
- Complicada. No es nada buena, se han reducido las fechas, muchos pueblos se tiran a las discotecas móviles u orquestas más pequeñas.
- ¿Desde cuándo?
- En los últimos años porque el año de salida de la pandemia fue una locura, todos los pueblos querían hacer fiestas, con las mejores orquestas, como si acabaran de librarse del fin del mundo… pero de ahí en adelante fue bajando.
«No son buenos tiempos; han bajado las fechas al concentrarse todas las fiestas en fin de semana y muchos pueblos apuestan por disccotecas móviles o grupos más pequeños»
Pese a ello en el horizonte aparece otro año ‘normal’, como los últimos. Ya está todo preparado tras muchas horas de ensayo… salvo un detalle, también hijo de los tiempos. «Estamos atentos a ver cuál puede ser la canción que nos piden. Antes estaba la canción del verano, que era la que pedían y se bailaba, pero ahora salen decenas, no sabemos, hay que ir viendo.
- ¿Con qué cerráis cada verbena?
- Con Los Suaves, son infalibles, esos no se pasan de moda.
- ¿Hasta cuándo Ana Vitel?
- No tengo fecha de caducidad.
