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Inteligencia artificial, ¿peligro u oportunidad?

Inteligencia artificial, ¿peligro u oportunidad?

OPINIóN IR

12/11/2019 A A
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Inteligencia artificial, ¿peligro u oportunidad?
Una buena amiga, de esas que además de memes de Julio Iglesias te manda de vez en cuando cosas muy interesantes, me envió el otro día un vídeo de una ponencia del 4 Congreso Nacional de Directivos APD. Incluso siendo ya obsoleta, pues data del año 2016, lo tratado en aquella intervención no puede dejar impasible a quien la escuche.

El Profesor Fundador de Singularity University de Silicon Valley (California), José Luis Cordeiro, trasladó en aquellos 20 minutos de intervención una serie de datos que hacen reflexionar, y casi temblar, a quien haya tenido el gusto de escucharlo. Afirmaciones del tipo de que a través de los avances tecnológicos y de la inteligencia artificial, se va a acabar con las enfermedades, a acabar con el envejecimiento, o que nos vamos a conectar telepáticamente de cerebro a cerebro, parecen cosas, como diría mi abuela, «del demonio». Pero lo cierto es que, los datos son los datos, en apenas 30 años hemos pasado de una tecnología relativamente simple a la mega revolución, sin casi darnos cuenta, y sin tener si quiera capacidad para procesar tantos y tales cambios.

Decía el Profesor Cordeiro que los cambios exponenciales que se están produciendo en el ámbito tecnológico, permiten estimar que en el año 2045 se llegará a la singularidad tecnológica. Dicho en pocas palabras, al momento en que las máquinas superen la inteligencia humana. Por ello, la cuestión que planteó Stephen Hawking al respecto, debe de ser tenida en consideración: «Podría ser el mayor logro humano, pero también el último si no aprendemos a evitar los riesgos».

En mi faceta jurídica, lo primero que me viene a la mente es ¿cómo se puede regular algo cuya evolución es tan rápida que va por delante de cualquier previsión? En el ámbito de las nuevas tecnologías, estamos legislando con cinco y ocho años de retraso, según indican los expertos. Esos retrasos en la regulación legislativa, hacen que, cuando la norma ve la luz, resulta ya inservible, teniendo en cuenta que nos movemos en un ámbito en el que el desarrollo y evolución es tan exponencial.

Nos guste o no, los resortes legislativos empiezan siempre a moverse cuando pasa algo, pero, ¿qué ocurre cuando lo que ha pasado y ha activado el engranaje legislativo ya ha dado un paso, o dos, o tres más cuando se aprueba su regulación? No podemos ignorar esta realidad que nos atañe y que, de no estar debidamente regulada, se puede volver en un gran problema en contra de la humanidad.

En los Emiratos Árabes Unidos, ya hace un par de años que se han tomado bastante en serio el problema, o la oportunidad, según se mire, y nombraron un ministro de Inteligencia Artificial (IA). Por su parte, a comienzos de este año, profesionales del estado de Kerala (India) han solicitado al Gobierno de Nueva Delhi la creación de un Ministerio de Inteligencia Artificial. Y mientras en Estados Unidos se crea un grupo de expertos que defina una normativa sobre la que desarrollar la inteligencia artificial (IA), China se ha fijado como objetivo liderar a nivel mundial su avance para 2030, por lo que, por lo pronto, ya toma medidas para posicionar en IA a sus estudiantes desde la educación preescolar.

Así, la mayoría de los países avanzados está diseñando políticas para impulsar la inteligencia artificial. La Unión Europea, algo más tarde que los anteriores, se ha comprometido a invertir grandes cantidades de dinero en tratar de reducir la ventaja competitiva que en la actualidad tienen tanto Estados Unidos como China en la materia.

Hablar en estos momentos en nuestro país de inteligencia artificial, puede parecer una broma, cuando por no tener no tenemos ni gobierno, y los resultados de las urnas hacen presagiar otro periplo de inactividad hasta que se consiga formar gobierno o vaya usted a saber qué. Pero sea quien sea y pase lo que pase, no estaría de más que valoraran contar con un Ministerio de Inteligencia Artificial, pues si aceptamos que el objetivo de un ministerio es tratar de organizar, ordenar, controlar e impulsar áreas de actividad que merecen especial atención por su potencialidad en mejorar la vida de los ciudadanos, parece bastante acertado pensar en su necesidad.

Cuando se traslada a un abogado la idea de inteligencia artificial, posiblemente a la gran mayoría nos viene a la cabeza la necesidad de regularlo en materia de responsabilidad, o regular que tipo de personalidad debe de darse a los robots (física o jurídica,) o si deben de tener los robots derechos laborales, etc, por lo que sin querer, nos atraen los riesgos y conflictos de ello y, obviamos las oportunidades que pueden tener estos nuevos sistemas, e incidencia en el ámbito jurídico y social.

Como terminaba su ponencia el profesor Cordeiro la palabra crisis, en chino, está compuesta por dos términos: peligro y oportunidad, en nuestra mano está entonces el convertir todo esto en una oportunidad para todos.
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