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Francisco Sosa Wagner: "El Derecho ayuda a usar el lenguaje con precisión"

Francisco Sosa Wagner: "El Derecho ayuda a usar el lenguaje con precisión"

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Francisco Sosa Wagner, coautor de la publicación, con el rector de la Universidad de León, Juan Francisco García Marín. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Francisco Sosa Wagner, coautor de la publicación, con el rector de la Universidad de León, Juan Francisco García Marín. | MAURICIO PEÑA
Joaquín Revuelta | 25/01/2018 A A
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Francisco Sosa Wagner: "El Derecho ayuda a usar el lenguaje con precisión"
Libros El jurista y escritor presenta este jueves en el Pabellón El Albéitar de la ULE ‘Memorias dialogadas’, una conversación biográfica que ha mantenido con el ensayista José Lázaro
Francisco Sosa Wagner reconoce que el formato del libro ‘Memorias dialogadas’ (Ediciones Deliberar), que este jueves tendrá su puesta de largo a partir de las 19:30 horas en la Sala Gordón Ordás del Pabellón El Albéitar de la Universidad de León, venía en cierto modo impuesto por el editor, si bien asegura que se trata de una fórmula habitual en países como Francia, que a su juicio resulta bastante original y para el lector probablemente más grato porque la narración es más fluida. Lo que niega es que se trate de una conversación biográfica pactada con su interlocutor, en este caso el profesor José Lázaro, que también estará presente en el acto de presentación en la ULE, que correrá a cargo del alcalde de León, Antonio Silván. «No existe un cuestionario sino una conversación en la que Lázaro me va preguntando al tiempo que hace sus reflexiones, porque estamos hablando de un ensayista, y al hilo de lo que él dice o pregunta yo hago las mías. No hay ningún pacto sino que todo va fluyendo de esta manera. Luego, el texto se corrige un poco por si hay repeticiones y ahí se acaba el proceso».

La publicación se articula en torno a tres grandes ejes, como son los recuerdos de su vida, el resumen de su obra y la exposición de sus ideas personales, políticas y culturales. Del primer apartado nos interesa conocer de qué manera le marcaron sus primeros años en su ciudad natal, Alhucemas. «En parte lo cuento en el libro. Me marcó en el sentido de que he convivido, jugando en la calle, con niños musulmanes y con niños judíos. Esto era absolutamente frecuente y se producía en el Marruecos español con absoluta naturalidad. Esa experiencia es muy interesante porque no la tienen habitualmente los niños y por tanto se hace uno más respetuoso con los demás y las ideologías, las creencias, pierden sus aristas», señala Sosa Wagner, que decidió cursar la carrera de Derecho por consejo de su padre, médico de profesión. «La verdad es que hubiera podido hacer exactamente igual una carrera de letras, por ejemplo Filosofía y Letras que se llamaba entonces, pero no hubiera podido hacer una carrera de ciencias, porque para eso yo no tenía cualidades. La verdad es que me fue bien, terminé la carrera con premio extraordinario en la Facultad de Derecho de Valencia, y a partir de ahí pedí una beca para completar mis estudios en Alemania. A los 30 años ya había resuelto mi vida porque gané mi plaza en la Universidad de Oviedo y luego me vine a León. Esa ha sido en líneas generales mi vida académica, que ha sido bastante grata, obviamente con mucho trabajo, porque no se llega a ser catedrático de la Facultad de Derecho de otra manera, pero sin ningún contratiempo».

Francisco Sosa Wagner confiesa que en su época de estudiante tenía inquietudes literarias «soterradas», porque ya entonces era un apasionado de la lectura. «No solamente estudiaba las asignaturas de la carrera sino que leía las novelas de Pío Baroja o Pérez Galdós. En ese sentido siempre he estado muy en contacto con la literatura, en parte porque mi padre también lo estaba. Mi padre era un médico de estos que se llaman humanistas, que tenía mucha afición a las letras y también escribía algo. De ser lector al final, en algunos casos como es el mío, sale un escritor. Eso es evidente, y en este momento noto que necesito expresarme constantemente a través de la pluma. Para mí eso es absolutamente fundamental, casi más que oralmente», reconoce el autor de ‘Es indiferente llamarse Ernesto’, para quien el ejercicio de la docencia le ha ayudado en su faceta literaria en el sentido de que «el Derecho exige mucha precisión porque fundamentalmente es lenguaje, razones y argumentos que se expresan por medio del lenguaje. A quienes tenemos afición a la pluma la exigencia del rigor en las clases, el explicar el régimen jurídico de las minas, de las playas, de las costas, de las ciudades, etc, hace que uno haga el esfuerzo de la precisión, de la concisión y del rigor lingüístico. Pero como te decía en estos momentos me gusta más expresarme por escrito que hacerlo de forma oral. Encuentro que puedo expresarme de una manera más precisa y eso me satisface muy especialmente».

La política también ha marcado una etapa importante en la trayectoria personal de Francisco Sosa Wagner, que ha desempeñado, entre otros cargos, el de secretario general técnico del Ministerio de Administración Territorial con el gobierno socialista o el de diputado por UPYD en el Parlamento Europeo. «La política me ha dado satisfacciones, como en general la vida. No me arrepiento de nada de lo que he hecho. Estuve durante cinco años, del 82 al 87 en la primera etapa de Felipe González, como alto cargo en el Ministerio de Administraciones Públicas y allí hice cosas muy interesantes. Transcurrido algún tiempo pasé a primera línea de la política, porque aquél no dejaba de ser un puesto técnico, al aceptar ser candidato al Parlamento Europeo, una experiencia muy buena que yo he reflejado en mi libro ‘Memorias europeas’, donde dejo constancia de las cosas que aporté al Parlamento Europeo y que éste me aportó a mí, que fueron muchas. De manera que yo no tengo más que satisfacciones. Luego es verdad que todo aquello acabó de una manera abrupta, pero me supe liberar del asunto. Si no hubiera renunciado al escaño, hubiera estado dándole vueltas a la herida y lo habría pasado peor. Por suerte, y gracias a la decisión tomada, lo que tuvo de amargo aquel trance ha dejado poca huella en mí», sostiene el catedrático.

Sobre las personas y los autores que han ejercido una mayor influencia en su doble trayectoria como jurista y escritor, Sosa Wagner se declara muy influenciado por toda la literatura española de la primera mitad del siglo XX. «Me han gustado autores muy distintos que entre ellos jamás en la vida se entendieron. Citaba antes a Pío Baroja y cito ahora a Ramón Gómez de la Serna, dos escritores que no tienen absolutamente nada que ver entre ellos, se tenían en muy poca estima y sin embargo a mí, por razones distintas, me seducen como artistas de la pluma. Luego me ha influido mucho también la literatura alemana, especialmente los autores de la primera mitad del siglo pasado. Y por lo que se refiere a las personas que han marcado especialmente mi trayectoria profesional tengo que citar fundamentalmente a Eduardo García de Enterría, que fue quien me llevó de la mano para que yo consiguiera mi cátedra, y también a Ramón Martín Mateo, dos personas que influyeron mucho en mi vida académica en cuanto me llevaron de la mano y fueron quienes me condujeron a esto. En cuanto a la vida política, un personaje que conocí bastante de cerca fue Enrique Tierno Galván en la época en que yo militaba en el PSP. Éramos muy pocos y el acceso a Tierno resultaba sencillo. Cuando yo estaba ya en el Ministerio y él era alcalde de Madrid nos volvimos a tratar a otro nivel, pero siempre de una manera muy fructífera y cordial. Me llamaba la atención su forma distante e irónica de ver las cosas. Hablar con él era tremendo», concluye el jurista y escritor.
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