Es joven, 37 años, y se siente aún más joven de lo que es; es optimista aunque podríamos creer que la vida le ha dado motivos para no serlo; es persistente casi hasta la tozudez, por ello afirma entre risas que "siempre digo que si me propongo subir a la luna... acabo subiendo".
No ha subido a la luna, no se lo ha propuesto, pero sí ha logrado otras metas que casi están a su altura en sus circunstancias, por más que Sara las cuente vestidas de absoluta normalidad.
- ¿Eres ciega de nacimiento?
- Casi, con 26 días se me presentó un retinoblastoma lateral y perdí la visión de un ojo, y en un segundo tumor perdí el segundo; con la químio también perdí algo de audición... en fin, mejor hablamos de lo que me ha ido bien, que es mucho.
Y lo que fue bien pesa en su ánimo más que lo que fue mal, así lo quiere ella, ha sido su filosofía de vida. "Siempre digo que por lamentar las cosas que me han pasado no va a cambiar la realidad", viene a decir con dos frases que han marcado su forma de afrontar la vida.
- Has sacado cuatro carreras universitarias, ¿eres empollona?
- Bueno, depende de las épocas; también tuve mi etapa de rebeldía adolescente, seguramente una rebeldía que estaba justificada contra una sociedad que entendía injusta conmigo, poco igualitaria. Al acabar el bachillerato tenía dudas sobre qué camino seguir y ahí fue fundamental mi madre, que me animó a seguir luchando.
Abandonó su Viñales natal para estudiar en la Universidad, en León y sacar cuatro carreras: Lengua Inglesa (en Magisterio), Educación Especial, Psicopedagogía y Filología Hispánica, más el máster y lo que se proponga... Y de ahí saltó a escribir, a contar su vida y su rebeldía, trazos autobiográficos que le ponen realidad a su optimismo, literatura infantil y reconocimientos, como el Premio Círculo Rojo... "Y una novela en máquinas" que tiene mucho de ella, sin ser ella; una forma de hacernos entender que se puede hacer aquello que se propone.
¿Subirá a la luna?