Los personajes del tío Ful: Alfredo Hurtado, corresponsal de LNC

Alfredo es uno de los últimos corresponsales de la vieja escuela, de los de llevar noticias y fotos al coche de línea; lleva 40 años a pie de obra y cree, con razón, que se ha ganado un descanso

13/06/2026
 Actualizado a 13/06/2026
https://youtu.be/B4ciVAJRcas

Alfredo, el Alfredo Hurtado que has leído en tantas crónicas enviadas desde la montaña, es la imagen de una bondad que en su caso es absolutamente real; de la tranquilidad de un paisano que lo que más ha temido siempre es hacer daño; de la cercanía de quien te abre las puertas de su casa en el pueblo, te cuenta la vida como él la vive y no te dejará marchar sin una docena de huevos, una lechuga o unas patatas de su huerto de jubilado.   

Jubilado de su ‘primer oficio’ de empleado de Telefónica, empresa a la que entró con 18 años y no se fue hasta su jubilación, se mantuvo sin embargo en su vocación de informador de lo cercano, de corresponsal de prensa en la comarca de Boñar, primero en La Crónica de León (desde 1987) y después en La Nueva Crónica. Casi cuarenta años. «Creo que me he ganado un descanso, este mundillo ha cambiado mucho y ya vamos teniendo una edad...».

- «Esto ha cambiado mucho», dices tu, que fuiste un corresponsal de la vieja escuela; tal vez uno de los últimos de esa condición.
- Uff. Miro hacia atrás y ha cambiado incluso más de lo que pensaba. Yo era de aquellos de mandar el texto y las fotos por el coche de linea pero el último de Boñar salía a las cuatro de la tarde, lo que pasaba después tenía que ir a llevarlo en mano, escribirlo en León... Cuando volvía para Boñar no andaban por la calle ni los perros, y al día siguiente a trabajar a las ocho de la mañana. 

Pero no se quedaba Alfredo en contar las noticias, hacía suscripciones —«35 llegué a hacer el la vieja La Crónica»— y su mujer era quien repartía aquellos periódicos. 

- ¿Lo peor?
- Pues tenías que contar algunas cosas que pasaban y, ya sabes, al día siguiente tenías que ver al protagonista. Y si no le había gustado la noticia, pasabas un mal rato. 

- ¿Lo más duro que tuviste que contar?
- Aquel hombre que degolló a otro ahí en el Curueño, llegué y estaba el cadáver en la carretera.

- ¿Lo mejor?
- Mil cosas. Los amigos que haces, las romerías, los éxitos, los bolos, que son mi pasión. He disfrutado, pero merezco un descanso.

 

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