LNC Cofrade: Doble estreno

El Cristo Yacente y el San Juan, de Minerva, desfilaron por primera vez en 1951

Carlos García Rojo
25/04/2026
 Actualizado a 25/04/2026
El San Juan, en sus primeros años. | ANTONIO DÍEZ CARRACEDO
El San Juan, en sus primeros años. | ANTONIO DÍEZ CARRACEDO

Setenta y cinco años acaban de cumplirse del estreno del Cristo Yacente que figura en el Santo Sepulcro y del San Juan, ambos durante la procesión del Santo Entierro de 1951. Dos imágenes que vinieron a sustituir a otras anteriores, tratándose además de las terceras de la misma iconografía incorporadas al patrimonio de Minerva, entonces bajo la abadía de Donato Mayo Paramio.

Por una parte, el actual Cristo del Desenclavo, que desfilaba en la "Urna", había dado paso en 1949 a la realizada por Víctor de los Ríos que fue devuelta a su autor pese a cosechar no pocos elogios tras su presentación y única salida a nuestras calles ("De León a Astillero", LNC Cofrade n.º 97, 08.06.2024). Por otra, en 1929 se había estrenado un San Juan que, aun siendo "carente de expresión", era "más hombre que el santito anterior", en palabras del siempre inquieto "Lamparilla".

Así pues, tras partir hacia Madrid una comisión para hacerse cargo de las imágenes, estas fueron expuestas en León una semana más tarde, el Sábado de Pasión, 17 de marzo, en la Biblioteca Provincial, quedando expuestas hasta el Lunes Santo junto a un sudario "bordado a mano por la señorita Santalla" para el paso de la Piedad, del que era hermana mayor.

Ya el Miércoles Santo, llegaba a nuestra ciudad el reconocido escultor Federico Coullaut-Valera Mendigutia, autor del San Juan, que guarda grandes similitudes con el Discípulo Amado del grupo de la Agonía realizado por el mismo imaginero para Cuenca seis años antes, considerada "su mejor obra". Según relataba Cayón Waldaliso, para la fisonomía del evangelista leonés se basó en un primo seminarista, inspirándose asimismo en la gestualidad de un amigo que recientemente había perdido a su padre.

Al día siguiente era Jacinto Higueras Fuentes quien viajaba hasta la capital. Con menor obra sacra que el anterior y formado en el taller de Mariano Benlliure, una de sus imágenes más destacadas es el crucificado titular de la Cofradía de la Buena Muerte, de Jaén, que precisamente procesiona el último de los tres Descendimientos que realizase Víctor de los Ríos tras el conjunto de Minerva.

Ambos escultores estuvieron, pues, presentes en aquel doble estreno en que Francisco Fernández Díez Devesa y Ángel Suárez Ema fueron los seises encargados del Santo Sepulcro, que desfilaría a ruedas hasta 1975, y del San Juan, respectivamente, en un momento histórico para el patrimonio de Minerva.

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